En algún momento, como ha ocurrido con tantos otros factores en el pasado, el mercado bursátil se ha de "desenganchar" de los vaivenes del precio del petróleo. Mientras tanto, quienes controlan "el capital productivo" de los EE.UU. han de seguir viendo cómo sus fortunas bailan al son que les marcan aquellos que más fuerte apuestan (si se quiere, especulan) en el mercado petrolero.
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Con el petróleo rozando los u$s 70 en el inicio de la jornada, no sorprende demasiado el tenor negativo de las acciones en las primeras horas, hecho que recién se revirtió cuando el precio del crudo comenzó a ceder terreno (sin más argumento que una "toma de ganancias para capturar casi 8% trepado la semana anterior, retrocedió a u$s 66,27 por barril). Hacia las 14, los tres grandes indicadores bursátiles alcanzaban los máximos de la jornada, y quedaban prácticamente estacionados en esos niveles hasta el cierre, sin dudas merced al bajo volumen negociado ( apenas 1.100 millones de papeles en el NYSE y 200 millones más en el NASDAQ, tal vez demasiado poco). Al momento de sonar la campana, el Dow quedaba entonces en 10.634,38 puntos y mostraba un incremento de 0,32%. Más relevante fue la suba del dólar, la mayor frente al euro en tres semanas (quedó en u$s 1,2367 por moneda europea), justificada en parte por el anuncio de que los extranjeros incrementaron en junio la compra de bonos del Tesoro al punto más alto del semestre. Algo más curioso fue el cierre alcista de los papeles financieros, a pesar del empinamiento del costo del dinero que a 10 años quedó en 4,28% anual. Informate más
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