Los precios del petróleo continuaron su repliegue este martes antes de las cifras sobre reservas de gasolina en Estados Unidos que deberían registrar un incremento, mientras que las perspectivas de alza de las tasas de interés hacen temer un descenso de la demanda de crudo.
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En Nueva York, el barril de "light sweet crude" para entrega en julio perdió 1,80 dólar a 68,56 dólares, su nivel más bajo en tres semanas.
En Londres, el barril de Brent del mar del Norte bajó 2,01 dólares a 66,92 dólares.
Los analistas señalaban que el precio del crudo sufre una corrección debida en parte a la anticipación de alzas de tasas de interés por parte de los bancos centrales, principalmente de la Reserva Federal estadounidense, el Banco Central europeo o el de Japón.
Destinadas a contener la inflación, esas alzas de tasas frenan la actividad económica y tendrían como consecuencia una reducción de la demanda de productos petroleros.
Aunque muchos elementos fundamentales del mercado se mantienen estables desde hace un mes y que los precios de las materias primas bajan, por el contrario, "el contexto de política monetaria cambió netamente", explica el economista John Normand, de JP Morgan.
Son esos temores sobre un incremento de las tasas de interés que provocan en este momento la caída de las plazas bursátiles mundiales y de los precios de las materias primas como el petróleo y principalmente de los metales.
Por otra parte los operadores esperan un nuevo aumento de las reservas de gasolina en Estados Unidos la semana pasada, cuyos datos serán publicados el miércoles, que debería alejar los temores de escasez de combustible este verano.
Sin embargo los analistas continúan pensando que la tendencia a la baja sería temporaria, ya que el mercado no pierde de vista las eventuales consecuencias de un agravamiento de la crisis nuclear iraní.
Teherán declaró este martes que está dispuesto a negociar si no se le impone "ninguna condición previa", como la suspensión de sus actividades de enriquecimiento de uranio, que exigen los occidentales.
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