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El eventual fallo de la Corte sería el último eslabón de la cadena iterativa despesificadora y vendría a dar «cristiana sepultura» al tema en cuestión, después de un velorio que duró once meses. Ya a principios de febrero, el Tribunal había fallado en contra porque se vulneró el patrimonio del ahorrista y se incumplió la ley de intangibilidad de los depósitos. Visto con ojos exclusivamente profesionales (no como ahorrista afectado ni como Informate más
Este nuevo esquema haría que los bancos continuarían teniendo pasivos en pesos y los depositantes reciban la diferencia en dólares del gobierno. El Estado tendría que colocar un nuevo bono por alrededor de u$s 7.500/u$s 8.000 millones. Pero esto no sería otra cosa que blanquear el costo fiscal del proceso iterativo e inconcluso del canje por BODEN. Con el tiempo, el esfuerzo fiscal será mayor o menor en función de la evolución del tipo de cambio real. Pero del futuro del tipo de cambio real dependen montones de cosas en la Argentina. El escenario hipotético de una despesificación retroactiva de los depósitos que abarque a los CEDRO remanentes y a los depósitos pesificados que fueron o no «gastados» sería una salida complicadísima e inviable. Además, resultaría muy costosa fiscalmente; más del doble que la despesificación acotada. La dolarización de los préstamos luce política y económicamente imposible; generaría alta tensión social y el grado de incobrabilidad crecería en forma exponencial. En conclusión, se fue de Buenos Aires a Mar del Plata pasando primero por Córdoba, Salta y Mendoza. Si se hubiera ido directamente por la Ruta 2, se hubieran ahorrado recursos y tiempo. Lo que empezó siendo una pesificación asimétrica forzada por la miopía política terminó en una despesificación esquizofrénica que nadie quiere pero todos generaron.
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