El riesgo-país cerró ayer por debajo de los 5.000 puntos, su menor nivel en 12 meses. No es que haya un fuerte optimismo sobre la economía local, sino que todos los países emergentes están siendo beneficiados por compras de grandes operadores de Europa y de Estados Unidos. Los bonos «estrella» son los de Brasil y los de Uruguay, que vieron caer sus respectivos índices de riesgo-país hasta 55% en el año. Algunas apuestas se hacen sobre la Argentina, y como el volumen de negocios es escaso, se agigantan las variaciones porcentuales. Más allá de esta caída del riesgo-país, ayer a 4.938 puntos, hay varios aspectos que preocupan a tenedores de papeles argentinos. Por ejemplo, la continua emisión de deuda que hace Roberto Lavagna, no sólo de BODEN, sino también de BOCON para pagar juicios contra el Estado. A eso se suma la demora en renegociar los títulos que ya están en default.
El buen desempeño de los títulos argentinos se apoya principalmente en el mayor flujo de fondos que está arribando a los países emergentes. Los datos en este sentido son elocuentes:
En este contexto, con tasas anuales que tanto en Estados Unidos como en Europa oscilan para los inversores entre 4% y 7% anual, los títulos públicos de países emergentes son una opción atractiva para aquellos dispuestos a asumir un mayor riesgo. En ese sentido, vale destacar que,
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