27 de noviembre 2001 - 00:00

Eliminan, para evitar coimas, las habilitaciones de negocios

Eliminan, para evitar coimas, las habilitaciones de negocios
Aníbal Ibarra aplicará un bisturí afilado al área de inspectores municipales, tomando una de las mejores ideas de Carlos Grosso: eliminará los trámites de habilitaciones para 85% de las actividades comerciales de la Capital Federal, que gobierna el frepasista. El comerciante será ahora el responsable de cumplir con las normas a través de una declaración jurada que reemplazará el papelerío y los monitoreos que se exigen actualmente para abrir un local.

Cuando Grosso era intendente nombró a Federico Pinedo como director de la Inspección General. Este abolió el sistema e implantó el «abra primero, pruebe después» que comenzó a dar resultados, pero fue luego descartado por los sucesores del peronista, más burocráticos.

Ayer Ibarra pidió la renuncia del director general del área, Horacio Spandonari, y hoy nombrará un interventor para que reestructure la oficina, mientras la Legislatura sanciona el proyecto de ley que propone la eliminación de trámites de habilitación que, como siempre se sospecha, y a veces se comprueba, son vulnerables a la corruptela.

Código

El proyecto-norma no regulará ni la actividad en la vía pública, ni la publicidad. Para ésta hay un Código durmiendo en los despachos legislativos y para los vendedores ambulantes habrá una ley especialmente dedicada.

No se sabe todavía si con la ley, que se terminaba de pulir anoche en el despacho del jefe de Gabinete, Raúl Fernández, los temidos inspectores de la comuna terminarán convertidos en una especie extinta de las calles porteñas, se les tomará un examen de aptitud para nuevas funciones, o bien se los rotará de barrios para evitar amistades inconvenientes con comerciantes en infracción, ya que sólo habrá inspecciones dirigidas.

La ley da muerte a la tradicional habilitación otorgada por el Gobierno de la Ciudad y la reemplazará por una declaración jurada para que, quien encare la actividad, asuma la responsabilidad de conocer y cumplir con los requisitos vigentes.
Con la presentación de ese documento en una sola ventanilla ya podrán abrirse quioscos, lavaderos, tiendas y demás. Están exceptuados los rubros que requieren una inspección previa, como sanatorios, cines, estadios, shopping y otras que tengan que ver con la seguridad de los locales o la atención especial de las personas.

En esos casos, además de la declaración jurada, habrá una inspección antes de permitir la apertura (lo que deja una chance a los inspectores de seguir caminando).

Traspaso

El problema inmediato que tiene que resolver Ibarra en esta cuestión es simplemente: ¿quién se hace cargo del área?

Habilitaciones dependió del secretario de Gobierno, cargo que
Ibarra hizo desaparecer y transformó en jefatura de gabinete y pasó funciones a Justicia. Precisamente el subsecretario de Justicia, Agustín Zbar en el momento de asumir, rechazó la polémica oficina bajo su órbita. Quedó en la subsecretaria de Seguridad, donde la semana pasada Ibarra pidió la renuncia de su titular Eduardo Thölke. Tras esa movida el secretario de Seguridad y Justicia, Facundo Suárez Lastra, solicitó al jefe porteño la remoción de Spandonari y acaparar todos los despachos que tengan que ver con poder de policía. Sin embargo ayer desde el Gobierno de la Ciudad se daba como un hecho que será el frepasista Eduardo Hecker, titular de Desarrollo Económico, quien tenga a cargo la oficina de Habilitaciones. La decisión quedó pendiente en la pulseada que juegan «Facundito» e Ibarra. Si el frepasista insiste, el radical quedará debilitado en su cargo, casi podría provocar su renuncia y en ese caso Ibarra no querría utilizar el bisturí.

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