El gobierno eliminará tanto la posibilidad de tomar a cuenta del IVA 5% de las compras con tarjeta de débito como los resabios que quedaban de los planes de competitividad de Cavallo. Remes Lenicov hizo un balance final sobre los resultados de las dos medidas y definió que por su aplicación se pierden hasta 600 millones de pesos anuales. En el caso del IVA, se dice que la necesidad de fomentar la bancarización ya no tiene sentido por el «corralito». Asimismo, el mecanismo ayudó poco para reducir la evasión o aumentar el consumo, dicen en Economía. En el caso de los planes de competitividad, es más discutible pese a que pocos sectores favorecidos mostraron aumentos en su nivel de producción. Ambas decisiones fueron ya bendecidas, además, por el indio Anoop Singh.
El equipo económico tiene en carpeta eliminar la devolución de 5 puntos del IVA para las compras con tarjetas de débito y lo que queda de los planes de competitividad que hace un año creó Domingo Cavallo. Con estas medidas, el gobierno conseguiría recaudar entre 480 y 600 millones de pesos anuales más; cifra que fue presentada el viernes de la semana pasada al jefe de la misión del FMI,Anoop Singh, por el secretario de Hacienda, Oscar Lamberto. De esta manera se terminarían de desmantelar las iniciativas que quedaban en pie ideadas por Domingo Cavallo en el primer semestre de 2001 para reactivar la economía. Ninguno de estos proyectos generó reactivación económica y en conjunto le habrían hecho perder al fisco aproximadamente 2.000 millones de pesos entre mayo de 2001 y abril de 2002.
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De los dos proyectos que se analizan entre la secretaría de Lamberto y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Alberto Abad, la más cercana en el tiempo para realizarse es la suspensión de la devolución de 5% del IVA cuando se realicen compras con tarjetas de débito. Según los cálculos de la AFIP, por esta vía se perdieron hasta ahora entre 10 y 15 millones de pesos mensuales (de 120 a 180 millones anuales). Cavallo consideró en su momento (en octubre del año pasado), que este esquema profundizaría la voluntad del público para bancarizarse, ayudaría a aumentar el consumo y a combatir la evasión en el IVA. «En el primer caso, la bancarización ya se dio de manera forzada desde el 1 de diciembre. En el segundo, el consumo cayó desde noviembre 15% en promedio. En el tercero, el IVA bajó un promedio de 15% mensual», reflexionaba ayer ante Ambito Financiero una alta fuente de Economía justificando la marcha atrás.
El segundo capítulo en estudio por parte de la gente de Remes Lenicov, es terminar con lo que queda de los planes de competitividad. Esta fue la gran apuesta de Cavallo para reactivar y se basaba en la posibilidad de que empresas de diferentes sectores pudieran tomar los aportes previsionales a cuenta de IVA y dejar de pagar los impuestos a la Ganancia Mínima Presunta y al Endeudamiento Empresario. Los primeros beneficios comenzaron a aplicarse desde junio del año pasado; sin embargo, y por imposición del FMI, en diciembre de 2001 se suspendió la posibilidad de tomar a cuenta de IVA los aportes a la seguridad social.
Lo que queda en vigencia aún es la exención del pago de Ganancia Mínima Presunta y Endeudamiento Empresario. Por esta vía la AFIP asegura que pierde entre 30 y 35 millones mensuales. Si efectivamente volvieran a aplicarse ambos impuestos en los sectores beneficiados, en el año la recaudación aumentaría entre 360 y 420 millones de pesos.
Sumando la eliminación de la devolución del IVA en tarjetas de débito y la eliminación definitiva de los planes de competitividad, el fisco recaudaría anualmente entre 480 y 600 millones de pesos más.
Consultado ayer por este diario sobre la conveniencia de dar marcha atrás en las dos medidas, el tributarista Leonel Massad consideró positivo su desmantelamiento. Sobre la suspensión de la devolución de 5% del IVA, dijo que «no le sirvió a nadie» ya que «los contribuyentes no lo usaron para comprar más, pero se perdió recaudación». Para el caso de los planes de competitividad, Massad opinó que «nunca dieron resultado» ya que «están basados en la discriminación por sectores beneficiados, lo que siempre es injusto y distorsivo». El especialista recordó además que para la administración tributaria resultó «un engendro diabólico» que le hizo «perder dinero a la AFIP y distraer la atención de los agentes».