27 de noviembre 2001 - 00:00

Empresarios quieren "ahorro forzoso" a dos años de plazo

Los empresarios reunidos alrededor del Grupo Productivo -que conforman la Unión Industrial Argentina, la Cámara Argentina de la Construcción y Confederaciones Rurales Argentinas- y la Asociación de Bancos Argentinos propondrán el jueves, cuando vuelvan a entrevistarse con el presidente Fernando de la Rúa, que el proyectado incremento retroactivo del Impuesto a las Ganancias se convierta en un bono a ser devuelto dentro de dos años, una especie de nuevo «ahorro forzoso». La recaudación estimada rondaría los u$s 1.056 millones.

Las condiciones de devolución, tipo de interés y otros detalles operativos serán algunos de los temas que tratarán los técnicos del autodenominado «núcleo duro» de empresarios, para presentárselos al presidente en el encuentro pautado. Una alternativa sería imputarlo contra el mismo impuesto a partir de los dos años previstos.

Según fuentes de la UIA, el instrumento habría sido consensuado también con el justicialismo. Un conspicuo diputado del PJ le habría dicho al titular de la central fabril, José Ignacio de Mendiguren, que su partido «no puede oponerse a un impuesto que les saca a los ricos para darles a los pobres: si la Alianza va adelante con el proyecto, no tendremos más remedio que apoyarlo». De ahí que se haya pensado en aceptar el impuesto, pero convirtiéndolo en un bono a dos años.

La apertura a los políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, será una de las pocas que acepten los empresarios que se reunieron el domingo en la sede de la UIA: según fuentes del grupo: «Primero tenemos que consolidar esto que estamos formando para después ampliar la convocatoria. Hay que trabajar mucho y seriamente en la propuesta que llevaremos al gobierno el viernes, porque no hay tantas balas para tirar, y tampoco queremos que sólo sea una foto».

La referencia tiene que ver con el hecho de que varias de las entidades que firmaron la solicitada de hace diez días (la Sociedad Rural, la COPAL y la Cámara Argentina de Comercio, entre otras) habrían pedido formalmente adherirse al movimiento que encabezan De Mendiguren, Eduardo Baglietto (CAC), Manuel Cabanellas (CRA) y Eduardo Escasany (ABA). La aceptación del pedido habría sido gentilmente diferida hasta mejor oportunidad.

Otros que por ahora no serán convocados a la mesa son los empresarios del sector servicios: es que el «núcleo duro» pedirá el jueves una adecuación de las tarifas de «utilities» a los niveles internacionales. «Nosotros pediremos al gobierno que renegocie las tarifas; es tarea de ellos, no nuestra», dijo una fuente del grupo.

Sin embargo, por la buena relación que tiene con las privatizadas,
Escasany sería el encargado de acercar a las dos partes, que tienen hoy posiciones irreductibles.

En el Grupo Productivo admiten que la generación eléctrica y el gas están en línea (cuando no más baratos), con lo que se cobra en otros mercados.

«No sucede lo mismo con otros servicios ni con la distribución o el transporte de gas y fuerza motriz: las cooperativas cobran lo que quieren, los grandes consumidores no pagan lo mismo que las PyMEs... En fin: hay distorsiones que deben ser corregidas»
, señaló la fuente.

Señales

En tanto, en la UIA se ufanaban ayer del «efecto Grupo Productivo» sobre el descenso del riesgo-país: «Hacen falta señales claras, y la reunión del domingo fue una de ellas», dijo a este diario De Mendiguren. El dirigente se encontró ayer con Enrique Iglesias, titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quien -según el empresario-le habría manifestado la necesidad de recibir señales positivas de que la crisis argentina tiene solución. «La reunión fue una; la otra, desde ya, es que el canje de la deuda marcha en la dirección correcta».

Justamente el apoyo decidido de empresarios y banqueros a la reestructuración de la deuda es uno de los pilares de la propuesta que llevarán el jueves al gobierno. Otro -que por repetido no deja de ser cruciales la necesidad de adecuar la
competitividad de la economía argentina a la de su principal «socio» comercial, Brasil. «De ninguna manera planteamos dejar la convertibilidad ni devaluar, pero sí mejorar el tipo de cambio real a través de reintegros, aranceles y un factor de empalme en el que se incluya la moneda brasile-ña», expresó De Mendiguren. Según el dirigente, el factor empalme ya había sido aceptado por Brasil cuando se incluyó el euro; «menos van a protestar si se incluye el real», aventura.

Otro mecanismo para «oxigenar» (así lo explican) el presupuesto es la posibilidad de convertir en aumento al Impuesto a la Transferencia de Combustibles (ITC) la rebaja en el precio del petróleo, que las empresas deberían trasladar al consumidor. Ese dinero se utilizaría en parte para
satisfacer a los dirigentes sindicales, que amenazan con dejar la mesa de este incipiente consenso en caso de que no se vuelva atrás con el recorte a las asignaciones familiares dispuesto por Domingo Cavallo (ver aparte). El importe que podría recaudarse por este medio poco ortodoxo rondaría los u$s 1.200 millones.

Los encuentros tendientes a llevar una propuesta unificada que gire alrededor de los dos grandes temas (
reestructuración de la deuda, competitividad) seguirán toda la semana; por caso, hoy se reunirán los directivos de la CAC, y más tarde se ampliaría a todo el Grupo Productivo. Allí volvería a hablarse también de reflotar el muchas veces considerado proyecto de crear un Ministerio de la Producción, que tendría a su cargo la aplicación de «políticas activas» e, incluso, las negociaciones con Brasil y otros mercados para las exportaciones argentinas.

«Creo que la primera parte del plan estará enfocada al tema financiero y competitivo; la segunda, a lo que tiene que ver con la reactivación del mercado interno y el consumo»
, dijo a este diario una alta fuente de ABA. «Mejor nos ponemos de acuerdo y lo sacamos adelante, porque no hay posibilidades ni para una tercera parte ni para un «Plan B»...»

Dejá tu comentario

Te puede interesar