La idea es que el llamado a este respaldo se dé formalmente el lunes 1 de marzo a la mañana, cuando hable ante el Congreso en Asamblea Legislativa. Allí se volvería a exponer el porqué de la oferta argentina y se retornaría a la tesis sobre la necesidad de garantizar el crecimiento antes de pagar a los acreedores, del cumplimiento de los compromisos de la deuda interna y la « deuda social» y de la « responsabilidad de los organismos en la generación de la crisis en los '90". Nada nuevo en realidad, pero dicho en un marco donde siempre este tipo de discursos tienen repercusión inmediata.
También se haría referencia a que el gobierno ofreció ya negociar «de buena fe» como pidieron los miembros del G-7 y que «no se torcerá el rumbo planteado». Hablará de las próximas «generaciones de argentinos» y volverá a condenar «a los que nos llevaron a esta situación». Todo esto es letra conocida, pero ante los senadores y diputados tendría un nuevo contenido. Antes del mensaje, los operadores políticos del gobierno negociarían además con los diferentes bloques, que uno de los primeros proyectos a tratar dentro del Congreso sea algún tipo de declaración de apoyo a la posición económica del gobierno frente al FMI, y el respaldo para el no pago con reservas de los 3.100 millones de dólares.
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