Los escarceos menores, matizados con intentos huecos de querer marcarse en alza, pero sin el concurso de los necesarios montos negociados, la semana ya había culminado en el aire. Y los mercados, como cuerpo sólido, sin alas y en el aire, terminan como en la víspera: desesperada búsqueda de tomadores interesados, que cada vez exigieron más y más correcciones a la baja. Finalmente, un Merval con mínimos en 713, con el cierre en los 715 (y viniendo de 740 del viernes).
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Porcentual muy preocupante, de 3,4% en el ponderado, donde cohabitaron mermas de tres, cuatro, hasta cinco por ciento. Una segadora pasó por los papeles líderes, sin respetar prestigios, rubros ni estados contables. La «venta Bolsa», que no se advertía en el desarrollo de julio, poniendo de manifiesto que «algo» se pudo haber debilitado fuertemente, en el esqueleto de la plaza.
Con un volumen bastante similar a los últimos, no más de $ 25 millones en acciones ordinarias, el desequilibrio de contrapartidas fue tal que podría estimarse -de mínima- un «3x1» entre vendedores y compradores. Casi 4,2 millones de títulos de Grupo Galicia -baja de 4%- o los 2,9 millones en Acíndar cayendo más de 3%, concentraron un desarmarse de carteras del tipo institucional; y aquí hay que preguntarse si el enfrentamiento e incertidumbres creadas por Lavagna, con los Fondos Pensión, no resultaron el causal de esta «señal» enviada para quienes retuercen leyes y convenios, a gusto y placer. De ser así, habrá que aguardar una semana traumática.
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