16 de enero 2001 - 00:00

En el corto plazo habrá una reactivación del consumo

En la economía argentina «se ve claramente un cambio de humor, que está comenzando por el sector financiero y que va a llevar un poco más de tiempo para que se contagie a la gente y a los industriales», explicó Daniel Nycz, presidente de la filial argentina de Accenture, ex Andersen Consulting, la firma de consultoría más grande del mundo. Más optimista, señaló a Ambito Financiero que «el crecimiento del país está muy vinculado al consumo, y éste se puede revertir en el corto plazo, ya que son decisiones inmediatas muy vinculadas al humor».

Desde su experiencia como consultor de las principales empresas del país, Nycz evaluó que el 2000 fue un año donde sólo las grandes empresas lograron sobrellevar los efectos de la prolongada recesión. Consideró además que tras las transformaciones iniciadas a principios de los años noventa, ahora los sectores de seguros y salud «están entre los más prometedores» y que si bien la desregulación de las obras sociales «es un paso, no deber ser único». «No podemos pensar que con esto sólo va a alcanzar y quedarnos tranquilos diciendo que el sector está desregulado; no se debe tener miedo a hacer retoques si es necesario», advirtió el ejecutivo. Este es el diálogo que mantuvo con este diario:

Periodista: Ustedes trabajan con varias de las principales empresas del país. El año 2000 fue complicado, y supongo que ello se manifestó sobre los resultados de las compañías...


Daniel Nycz:
Lo que puedo contar es la situación de nuestra compañía, que al ser una consultora, es un reflejo de la situación de los negocios. Cuando los negocios de un país van mal, a nosotros nos va mal. Dependemos de que les vaya bien a las compañías que a nosotros nos contratan. Para entender la situación yo haría un corte vertical y uno horizontal. En el horizontal diría que les ha ido mejor a las compañías más grandes y peor a las pequeñas, esto está claro. Porque a pesar del mal año que fue el 2000 las empresas grandes todavía tenían una inercia de crecimiento y economías de escala que les permitió sobrevivir en el mercado. Por nuestra estructura, nosotros trabajamos con compañías grandes, y esto nos favoreció. Por otro lado, el corte vertical es por tipo de empresas, ahí a las compañías que estuvieron asociadas a mercados que se trasformaban, y participaron de esa transformación, también les fue bien. Aquí entran las empresas de telecomunicaciones y servicios financieros. El resto fueron las firmas que más sufrieron la recesión. Por ejemplo, las dependientes de los precios de los commodities. En estos sectores aún está pendiente una profunda transformación que agregue valor al producto. Un caso claro de ello es el sector minero.

P.: Pero desde el gobierno afirman que existe un gran impulso a las PyMEs.


D.N.:
Le voy a responder con una frase bíblica: «Si ves a una persona hambrienta, no le des de comer sino enséñale a pescar». La cuestión pasa por la manera de ayudar: los créditos subsidiados son pan para hoy y hambre para mañana. Hay que evaluar las fortalezas del país y encontrar los nichos donde la Argentina es plenamente competitiva. Acá faltan proyectos y explotar varios campos, más allá de los sectores tradicionales como los agropecuarios y energéticos. Nosotros estuvimos presentes cuando el sector del petróleo y el bancario se transformaron, y ahora sentimos que puede pasar lo mismo con el segmento de los seguros y la salud. Son mercados muy prometedores que observamos muy de cerca, los vemos con buenas perspectivas.

P.: ¿La desregulación de las obras sociales abre las puertas definitivamente a esa transformación en la salud?


D.N.:
A la pregunta le sacaría la palabra «definitivamente». Creo que es un paso, pero no debe ser el único. Es un proceso amplio y muy político, donde hay muchos intereses vinculados al sector. Pero no podemos pensar que con esto solo va a alcanzar y quedarnos tranquilos diciendo que el sector está desregulado. Llama la atención que aún no hayan ingresado prepagas a competir, obviamente hay algo que está fallando. Igual creo que la intención es buena, pero no resuelve todo. No se debe tener miedo a hacer retoques si es necesario.

P.: ¿Cuáles son las perspectivas que ustedes perciben en las empresas para este año?


D.N.:
Lo que se ve más claramente es un cambio de humor, que está mejorando. Es un cambio que está empezando en el sector financiero porque es lo más ágil. Lo vemos en la baja de tasas o en el aumento de volumen de la Bolsa. Pero esto va a tardar un poco en trasladarse a la economía real. Lanzar un producto nuevo o renovar la línea de producción no es tan instantáneo como comprar un bono argentino o renovar el plazo fijo. Esas son decisiones más estructurales que tienen otros tiempos distintos al financiero. El que el humor financiero contagie a la economía real va a llevar un poco más de tiempo.

Impacto

P.: Entonces, no ve grandes cambios en el corto plazo...

D.N.:
En el corto plazo puede haber un impacto en el consumo, y en la Argentina el crecimiento está muy vinculado al consumo y no tanto a la exportación, aún somos un país muy cerrado. El nivel de consumo se puede revertir en el corto plazo, ya que son decisiones inmedia-El presidente de la filial argentina de Accenture, Daniel Nycz, asegura que los créditos subsidiados son "pan para hoy y hambre para mañana" y remite a una frase bíblica: "Si ves a una persona hambrienta, no le des de comer sino enséñale a pescar".
tas muy vinculadas al humor. Soy optimista, creo que manteniendo las reglas de juego el país va a crecer.

P.: Desde su experiencia, ¿cuáles son las virtudes y los defectos del empresariado argentino?


D.N.:
Ante todo diría que noto que hay como una especie de retirada del management argentino y la importación de management del exterior. Esto está muy asociado al proceso de ventas de empresas que vivimos en los últimos años. Por lo tanto tenemos que hablar de dos tipos de empresariado: el extranjero que llega y el argentino que se está replegando. Esto me preocupa un poco, porque me hubiera gustado un management argentino con más poder. A varios de los empresarios argentinos les costó mucho adaptarse y ser competitivos. Antes el valor de un ejecutivo estaba en sus habilidades financieras y no tanto en el aspecto de la producción. Cuando se producen los grandes cambios a principios de los años noventa muchos ejecutivos argentinos no estaban entrenados para competir en una economía en términos reales. Diría que el management argentino en finanzas y distribución está al nivel de los mejores del mundo, aunque tal vez no tanto en producción, que es donde deberíamos mejorar.

P.: El 2000 fue un año bastante malo para las firmas que operan en Internet, ¿se equivocaron los inversores que apostaron a ellas?


D.N.:
Considero que no es un problema de flujo de caja, como piensan algunos especialistas. El flujo negativo de caja es un reflejo de que algo anda mal, pero no es el problema en sí. La cuestión central es que estas empresas no lograron desplazar a las existentes y crear canales propios de distribución, y clientes. No se pasó del mundo de lo físico a lo virtual en la velocidad necesaria. Pero esto no anula el futuro de Internet como herramienta, que es muy promisorio. Estimo que la nueva ola va a ser dominada por las firmas que tienen presencia en el mundo real y luego incursionan en la Red, que por estructura son las más sólidas. Los grandes jugadores de la Red están cambiando y en el futuro la Web va a estar mucho más concentrada.

Entrevista de Juan A. Cerruti

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