10 de septiembre 2004 - 00:00

En la guerra de heladeros, Freddo pierde cinco locales

La historia de «Montescos y Capuletos del Helado» está a punto de alumbrar un nuevo capítulo, con un claro perdedor: Freddo. Sucede que Luis Aversa, uno de los fundadores de Freddo, habría comunicado a la cadena hoy en manos del fondo Pegasus que no le renovará los contratos de alquiler que tiene sobre cinco de sus sucursales.

La noticia, con ser mala para Freddo, es peor de lo que parece: sucede que esos cinco locales representan alrededor de 35% del total de facturación de la cadena y, además, son sus ubicaciones paradigmáticas. Y uno o más de ellos exhibirán dentro de un año el cartel de una de las competidoras que le salió a Freddo desde sus propias entrañas: la heladería y cafetería Volta.

Repasemos los locales que son propiedad de Luis Aversa: Callao y Pacheco de Melo es donde todo se inició (de hecho, la primera planta de elaboración estaba allí, hasta que el crecimiento de la marca hizo necesario mudarla a su actual ubicación en la calle 24 de Noviembre); Santa Fe y Callao (fue la segunda que abrieron, después de casi una década de tener una sola boca de venta); Coronel Díaz y Cerviño (entre salón y «delivery», la que más factura de la red de Freddo); Quintana y Ayacucho (pleno corazón de Recoleta; también una de las tres que más factura) y Juramento y Arcos («la» sucursal de Belgrano).

• Enemistades

Haciendo un poco de historia, los Aversa y los Guarracino, luego de venderle Freddo a The Exxel Group, firmaron un acuerdo de «non compete» que les impedía reingresar al negocio de los helados. Sin embargo, esto no alcanzaba a la generación siguiente; ante el colapso en que ingresó Freddo durante su permanencia dentro del Exxel, Federico Aversa y Juan Ignacio Guarracino fundaron Persicco; y Leandro y Silvina Aversa (hijos de Luis y primos de Federico) fundaron Volta. Cuando el Banco Galicia tomó las riendas de Freddo, recontrataron a Juan José Guarracino (primo de Juan Ignacio) como gerente general, con lo que lograron devolver la calidad perdida al «benchmarker» de los helados. Estas movidas provocaron no pocas enemistades entre los herederos de la generación fundadora.

Por ahora, entre ambos «retoños» suman media docena de bocas de venta (cuatro Persicco, dos Volta), pero esto definitivamente va a modificarse en el futuro cercano. Y si bien los Aversa de Volta no hablan con la prensa (al menos por ahora), fuentes cercanas a su empresa admitieron que «están estudiando el mercado para determinar cuántos y cuáles de los cinco locales del padre se convertirán en Volta». Persicco ya le «birló» un local clave a Freddo, frente al Parque Rivadavia, y su local de La Imprenta casi dejó sin clientes al Freddo de Teodoro García y Libertador. Por eso, seguramente su nuevo gerente general, Sergio Gratton, ya está buscando ubicaciones para reemplazar a las que se cerrarán cuando Aversa les pida las llaves.

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