En lo inmediato, ley "antigoteo", pero igual conviene plan BONEX
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b) Consolidar los depósitos bancarios con las siguientes subvariantes: b') Fideicomiso integrado con la mejor cartera crediticia de cada banco, hasta el monto necesario para cubrir los depósitos.
Esta variante presenta la ventaja, en teoría, de que no existe una novación del riesgo asumido por el depositante al momento de constituir el depósito. Sin embargo, esta ventaja teórica se ve sensiblemente disminuida y acotada. Primero porque, a partir de la pesificación asimétrica de los activos bancarios, 55% está constituido en promedio por créditos contra el sector público, es decir títulos o bonos del Estado. Por este motivo es que se produciría indirectamente un traslado de ese riesgo a los depositantes. Segundo, porque estos fideicomisos no podrían asumir el compromiso fundamental que demandaron los ahorristas: la devolución de los depósitos en la moneda de origen. Esto es así porque los activos de los bancos, ya sea créditos contra el Estado o el sector privado, fueron pesificados en su momento.
• Los certificados de participación emitidos por los respectivos fideicomisos -en total 85- fungirían de cuasi monedas, lo que implicaría una suerte de anarquía monetaria con su impacto en la actividad económica.
• Cada certificado valdría en función de la percepción de solvencia del fideicomiso del emisor, con particular afectación de su liquidez. b'') Plan BONEX II A lo que ya se conoce sobre esta alternativa, habría que considerar que:
• Es el único que podría reconocer a favor del depositante la moneda de origen. Esto, porque el monto a ser emitido en estos papeles se corresponde con el pesificado oportunamente en favor del sector público. De esta forma, el sacrificio del sector público se limitaría a trasladar ese beneficio en favor de los depositantes. Por eso es que, en lugar de «daño emergente», habría sí un «lucro cesante».
• Este sacrificio resulta, sin dudas, inferior al que asumieron otros Estados en la resolución de sus crisis bancarias. Por ejemplo, se puede mencionar el caso de Indonesia, cuyo costo llegó a 55% del PBI; Chile, 35%, y México, 15%.
• De esta manera, no habría costo fiscal asociado ni siquiera riesgo cuasi fiscal, ya que los bonos a ser entregados a los depositantes se originarían en el canje o sustitución de aquellos que ya tienen en su cartera los bancos, quedando expresamente vedada la constitución de garantías conformadas por cartera del sector privado.
• La cuasi moneda única resultante podría servir para remonetizar la economía, como ya sucedió en los '90. En ese caso, se depositaron los títulos a interés en los bancos, se los «alquilaba» para su utilización como fuente de fondeo por parte de las entidades para otorgar nuevos créditos.
• Mejorando la propuesta Remes, y a fin de generar demanda agregada sobre los bonos y morigerar su caída de cotización inicial, se podría autorizar que los préstamos sean susceptibles de ser cancelados con estos nuevos títulos.




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