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Según analiza un informe de RIA Consultores, los productos primarios del sector agropecuario acumulan un retroceso interanual de 6,6% mientras que las manufacturas (MOA) lo hacen con otro 2,4%.
Lo destacable en ambos casos es que esta caída no se explica por un fenómeno de precio, sino de volumen.
Los productos con mejor performance son las carnes, que aumentaron 24% y llevan aportados u$s1.752 millones, y los pescados y mariscos sin elaborar, que crecen 20% y aportan divisas por 1.606 millones.
Los cereales, en cambio, aportan u$s6.341 millones, pero marcan un retroceso de 1,6%. Claramente, la peor parte se la está llevando el complejo soja, con una caída en la exportación de poroto de casi 19% y de 7,6% en las harinas proteicas. En valores absolutos, las exportaciones de harina de soja, aceite y porotos se reduce en u$s1.366 millones respecto del año pasado.
Al mes de noviembre, las exportaciones del complejo soja (incluido el biodiésel) resultaban u$s1.430 millones inferiores a las de 2016 y u$s1.550 millones a las de 2015.
De los cuatro componentes (biodiésel, harina, aceite y poroto) este último se lleva la peor parte, con una pérdida de u$s1.561 millones respecto de 2015, seguido por la harina con u$s533 millones y el aceite con u$s88 millones.
Sólo el biodiésel muestra una evolución positiva de u$s632 millones. Ante este escenario hay que remarcar que la venta y exportación de poroto de soja viene sufriendo una retracción porque los productores locales están expectantes de la baja de retenciones anunciada a partir de enero de este año y que será del 0,5% por mes.
De la mano de esta situación la liquidación de divisas del sector también está mostrando un retroceso interanual de alrededor del 11%.
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