Alberto Fernández blanqueó una clara postura antiprivatista al abrir ayer la posibilidad de que el Correo y la aerolínea LAFSA queden en manos del Estado.
Fernández sostuvo que el gobierno «no cree en los falsos dogmas, no piensa ni que todo lo estatal es malo ni que todo lo que privado es bueno, porque los dogmas no conducen a buen puerto, al menos en lo que concierne al manejo de la economía, ya que hay que tener allí mayor pragmatismo».
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