Roma - Sergio Marchionne, CEO del grupo Fiat, anunció ayer que, tras el acuerdo con el gobierno para la desvinculación de 2.000 empleados pactada con los sindicatos, se cierra la última fase del plan de saneamiento del grupo automotor para superar la crisis que atravesó la década pasada.
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«Estoy muy feliz porque finalmente se termina un partido que arrancó hace dos años», declaró el ejecutivo. Por su parte, Cesare Damiano, ministro de Trabajo de Italia, aseguró que tras el acuerdo «se puede decir que se ha superado la crisis que atravesó Fiat en el pasado».
El gobierno -tras una reunión con la empresa y los sindicatos- accedió a la petición de Fiat de financiar el despido de 2.000 trabajadores de la empresa bajo la modalidad «movilidad larga», o sea otorgar un subsidio a esos trabajadores hasta que se jubilen o consigan un nuevo empleo.
Contratados
Marchionne dijo que en 2006 Fiat había contratado a 4.000 empleados: 60% de ellos tiene contratos a término, mientras que 20% no tiene fijado fin para el vínculo.
Otro 20 por ciento pasó de trabajar a término a hacerlo sin él. Agregó que Fiat prevé invertir 20.000 millones de euros en producción entre 2007 y 2010, y dos tercios de estas inversiones serán en Italia; en julio se hará el lanzamiento del nuevo modelo del Fiat 500, del que se producirán 58.000 unidades en 2007 y 120.000 en 2008.
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