"No esperábamos este cambio y no estamos de acuerdo".
La decisión de Standard & Poor's de colocar la deuda de España al borde del "bono basura" cayó como un baldazo de agua fría sobre el gobierno de Mariano Rajoy, que reaccionó "sorprendido" por un lado, mientras que por otro apuntaba al desafío independentista de Cataluña como parte del problema.
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Sin embargo, el gobierno español afirmó que quiere "luchar" para "desmentir" las proyecciones pesimistas de la agencia de calificación crediticia, que degradó la nota de solvencia del país en dos escalones, a BBB-, cerca de la categoría de especulativa.
Entretanto, la prima de riesgo y la rentabilidad del bono español a diez años ascendían esta mañana en respuesta al paso de la agencia de rating, mientras la Bolsa caía.
La deriva soberanista de Cataluña perjudica la posición de España en los mercados y contribuye a la rebaja de la calificación de su deuda, aseguró el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo, en el Congreso de los Diputados, en Madrid.
El miércoles por la noche la agencia rebajó la nota de España de BBB+ a BBB-, aludiendo entre otras cosas a la recesión del país, a las dificultades para cumplir los objetivos de déficit y a "crecientes tensiones entre el gobierno central y los gobiernos regionales".
El secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, mostró por su parte la sorpresa y la disconformidad del Ejecutivo de Rajoy con la decisión de S&P. "Nos ha sorprendido, no esperábamos este cambio y no estamos de acuerdo", manifestó a la prensa.
El Ejecutivo cree que S&P no ha tenido en cuenta las reformas que se están aplicando en España a la hora de rebajar el rating español.
"La voluntad del gobierno de continuar con las reformas y corrigiendo la desviación del déficit es absoluta", aseguró Jiménez Latorre, y dijo que el Ejecutivo espera que S&P "pueda reconsiderar la calidad de la deuda pública española, una vez se vayan cumpliendo los objetivos marcados".
La nota que todas las grandes agencias de calificación otorgan a España se acerca peligrosamente al bono basura. Fitch la rebajó en junio hasta BBB, dos peldaños por encima de ese nivel. Moody's la calificó ese mismo mes con Baaa3, un solo grado por encima del bono especulativo.
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