Esquirlas del tren bala
El bala tiene desprendimientos. Tras la adjudicación del tren de alta velocidad a Rosario y Córdoba a Alstom el miércoles, ayer Dominique Bussereau, secretario de Transporte francés (una suerte de Ricardo Jaime galo pero con menos subsidios) se entrevistó con el ministro Julio De Vido. Analizaron la posibilidad de que Francia tenga mayor participación en los proyectos locales. Van desde lo aeronáutico hasta incorporar una red de tranvías en la Ciudad de Buenos Aires. La imaginación no descansa, más cuando ya salió a la luz el tren bala. En 60 días comenzarán las obras, pero su duración no tendría límites. Lo mismo que los desprendimientos del bala que como ayer están comenzando a surgir.
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Hay que entender en este regocijo de enero, que pretende Cristina poner de manifiesto con anuncios rimbombantes, que ni siquiera el país se beneficia con inversión extranjera, al menos en caso del famoso tren a Rosario, sino que por el contrario se endeudapara encarar una obra de dudosa viabilidad sumamente cuestionada por expertos en transporte.
La Argentina sigue en default con el Club de París y así y todo la empresa Alstom financiada por el Société Généralese lanza a los rieles desembolsando algo más de 3.700 millones de dólares. Y no descarta convertirse en la compañía que también construya otros dos trenes de alta velocidad, uno para viajar hacia Mar del Plata y otro para viajar a Mendoza. ¿Algún día los terminarán?
Alstom tiene experiencia ya en la Argentina en proyectos de lujo: es la misma que hizo el tranvía de Puerto Madero que recorre un par de kilómetros con poca cantidad de pasajeros, en su mayoría turistas.
Con todo este bagaje de antecedentes, el enviado del gobierno de Nicolas Zarkozy avanzó ayer, por supuesto, junto a los representantes de la firma en los detalles del faraónico proyecto para el tren a Rosario, adjudicado al grupo Veloxia, que lidera Alstom.
Ayer, el gobierno nacional oficializó con un decreto, publicado en el Boletín Oficial, la decisión de comenzar a construir el tren en 60 días, una vez que el Estado y el consorcio Veloxia terminen de cerrar el contrato de obra y financiación.
El faraónico «tren bala» correrá a 300 kilómetros por hora en una extensión de 710 kilómetros, aunque en algunos tramos la velocidad será menor.
Permitirá llegar a Córdoba en tres horas aproximadamente, con ocho formaciones de dos pisos con capacidad para transportara 509 pasajeros cada uno. La Argentina fue presentada como el primer país que contará con un tren de alta velocidad en América y el grupo francés a cargo del proyecto espera que sea replicado en el continente.
«El tren de alta velocidad nació en Japón, pero en Europa lo posicionó Francia, y aunque en América hubo muchos proyectos, incluso en Estados Unidos, nunca prosperaron. Ahora la Argentina es la que avanza con esta adjudicación», destacó el funcionariode Zarkozy. La obra impulsará la creación de 5.000 nuevos puestos de trabajo, y según los inversores permitirá descentralizar las operaciones de Buenos Aires a lo largo del corredor agroindustrial y estimular la inversión inmobiliaria.
El proyecto incluye la infraestructura ferroviaria de electrificación y vías, las obras civiles (7 estaciones, 344 puentes y talleres), el material rodante, señalización de última generación, telecomunicaciones y el mantenimiento.



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