27 de junio 2002 - 00:00

Europa pedirá al G-8 apoyo para la Argentina

El jefe del Gobierno español, José María Aznar, que participa en la cumbre en representación de la UE, «quiere hacer una referencia expresa para llamar la atención del G-8 sobre la Argentina», dijo una fuente oficial cercana a la cumbre.

Calgary, Canadá (AFP, Reuters, EFE) - La Unión Europea (UE) pedirá a los gobernantes de los ocho países más poderosos del mundo, reunidos desde ayer en las montañas Rocallosas canadienses, que lancen una señal de apoyo a la Argentina y también a Brasil, mientras crece el temor a una crisis financiera regional en América latina.

El jefe del Gobierno español, José María Aznar, que participa en la cumbre en representación de la UE, «quiere hacer una referencia expresa para llamar la atención del G-8 sobre la Argentina», dijo una fuente oficial cercana a la cumbre.

«La UE quiere una referencia a Brasil», añadió la fuente. En una reunión bilateral con el primer ministro canadiense, Jean Chrétien, «Aznar mencionó que piensa plantear el tema de Brasil cuando discutan la economía y el desarrollo sustentable, y que le gustaría si fuera posible que el G-8 diera muestras de alguna confianza en lo que los brasileños están haciendo y harán», dijo un alto funcionario canadiense allegado a las conversaciones. Chrétien fue receptivo a la solicitud de Aznar, y le dijo que le daría la oportunidad de sacar el tema, y «que si había consenso en la mesa, se podría hacer referencia a la situación de Brasil» en la declaración que Chrétien como anfitrión debe emitir en la tarde de hoy, añadió el funcionario. La crisis económica argentina «ya ha sido discutida, o puede ser discutida esta tarde», indicó el canadiense. «Definitivamente, estaba en la pantalla de radar de un cierto número de países», agregó.

• Interés limitado

El G-8, cuyo interés en la región es, como mínimo, limitado, ha adoptado hasta ahora frente a la Argentina la directiva del Tesoro estadounidense para enfrentar las crisis económicas y financieras en países emergentes: no a los rescates financieros, al menos a priori de una reforma profunda de su economía y la adopción de todos las recetas del libre mercado.

En tanto, el presidente del Consejo de ministros italiano,
Silvio Berlusconi, anunció la decisión de la cumbre de incorporar a Rusia a título pleno en el grupo de los «grandes» del mundo y que Moscú tendrá la presidencia del G-8 en 2006.

Hasta ahora el G-8 estaba formado por los siete países más industrializados (EE.UU, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Canadá y Japón) más Rusia.

Pero fuera de las cuestiones económicas, el tema que domina la cumbre es la crítica situación en Medio Oriente y el plan propuesto por el presidente de EE.UU, George W. Bush, anunciado a comienzos de la semana. En ese sentido, Bush recibió el apoyo del primer ministro británico,
Tony Blair a su iniciativa, incluso al discutido punto de retirar a Yasser Arafat del poder palestino. Bush, además, advirtió que la cooperación económica internacional con la Autoridad Palestina (AP) podrá congelarse si no se producen cambios en el liderazgo palestino tras las elecciones de enero próximo.

A pesar de no estar en el orden del día de los mandatarios hasta la cena, la cuestión de Medio Oriente centró el interés de las diferentes reuniones bilaterales que precedieron a la cumbre. Entre ellas destacó la que mantuvo el anfitrión canadiense con Aznar, el primer ministro italiano,
Silvio Berlusconi y el presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. «Creo que vamos a encontrar a mucha gente que apoya» la iniciativa de Bush, que condiciona la proclamación de un Estado palestino a un cambio de liderazgo palestino, vaticinó un alto funcionario estadounidense.

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