El presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales, Gustavo Idígoras, se refirió al principio de acuerdo entre el Gobierno y el FMI. En diálogo con Ámbito, explicó cuáles son los desafíos del sector industrial para este año y adelantó que esperan nuevas licitaciones de dragado en el Paraná que mejorarían la performance exportadora.
Periodista: ¿Qué importancia tiene para el sector industrial que se trate una ley de desarrollo en el ámbito legislativo?
Gustavo Idígoras: La Argentina desde hace 30 años no tiene estímulos a la producción industrial y estamos hablando de un sector que es imprescindible para salir de la situación económica y social en la que estamos. Una ley es fundamental, más aún si queremos tener una estrategia exportadora, que es la principal necesidad que tiene nuestro país en este momento.
P.: ¿Qué impacto tiene el acuerdo entre el Gobierno y el FMI para el sector de la producción?
G.I.: Cuando uno ve los números de cierre de lo que fue 2021 observa que la Argentina logró un crecimiento fenomenal del valor de las exportaciones que dejaron un saldo positivo de casi u$s15 mil millones. Ese dinero, que le quedó el BCRA, fue muy importante porque sin él estaríamos hablando de una crisis mucho mayor. Lo cierto es que de esos 15 mil millones, 12.500 millones fueron generados por el agro, es decir que es un participante muy activo. En este contexto, el principio de acuerdo con el FMI es un hito positivo. Debemos ir por ese camino porque todos necesitamos estabilidad macroeconómica. Cualquier persona necesita saber qué va pasar el mes que viene, cuál será la tasa de interés, el tipo al cambio, el acceso al crédito, la tasa de inversión. Todo eso la Argentina lo tiene distorsionado. Necesitamos normalizar la economía y es imprescindible una política exportadora agresiva. La Argentina necesita 20 años de superávit comercial para poder lograr el crecimiento soñado.
P.: ¿Cómo actúa la brecha cambiaria en el negocio?
G.I.: Es un desincentivo a la politica exportadora. Genera la expectativa de que puede haber una corrección cambiaria entonces los operadores del mercado o el que vende algo para que otro lo compre, procese y exporte no lo vende porque está esperando alguna mejora de ese tipo de cambio. Recordemos que en el agro, de los $ 107 de tipo de cambio oficial al que se liquidan las ventas, se reciben entre $68 y $70, porque se descuentan los derechos de exportación. Es muy importante que cuando aparezcan los detalles del entendimiento con el FMI y la discusión llegue al Congreso, se marque un sendero de estabilidad fiscal, monetaria y cambiaria.
P.: ¿Qué perspectivas tienen para la actividad en 2022?
G.I.: Estamos muy preocupados porque venimos de un 2021 muy bueno en valor y volumen, pero con muchos problemas internos y márgenes negativos. Parece contradictorio porque cargamos más mercadería y los precios internacionales fueron más altos, pero el problema que tuvimos fue la bajante del Paraná, que nos hizo perder mucho dinero en la logística exportadora. Además seguimos con una gran capacidad ociosa porque la producción de soja esta estancada desde hace 10 años y eso transforma una industria de fábricas en puertos que sólo exportan granos de maíz. Por eso necesitamos sumar más valor agregado. Este año llega con buena demanda, buenos precios, un conflicto bélico latente y una demanda post covid con países que reactivarán su consumo, pero al mismo tiempo el mal clima dañó la campaña de maíz y podría afectar la de soja, las dos principales fuentes de ingreso del país. Ya se estiman 10 millones de toneladas de perdida del cereal y la Bolsa de Comercio de Rosario calculó pérdidas de exportaciones por u$s4.500 millones. La bajante del Paraná se extenderá en el tiempo y por eso evaluamos generar un crecimiento en los puertos de Bahía Blanca y Quequén, pero tenemos que llevar a 700 km los productos que estaban en Rosario para evitar que salgan por los puertos brasileños.
P.: Sobre la bajante del Paraná, ¿cuáles son los próximos pasos?
G.I.: El Estado tomó el control de la hidrovía y avanzó con pequeños contratos para mantenimiento de dragado y balizamiento. Nosotros estamos planteando que hay otros canales que -sin afectar flora y fauna- podrían ser profundizados. En el caso del Paraná, podrían entrar barcos de mayor porte, que cargan más y reducen los costos logísticos por lo tanto podríamos lograr que los precios de la producción en Salta pasen a ser competitivos.
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