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9 de febrero 2007 - 00:00

Falsedad: jubilación estatal en Chile, mejor que la privada

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Con motivo de los recientes anuncios de reformas en el sistema de previsión social, por medio de las cuales se busca fortalecer el régimen de reparto estatal, se han escuchado distintas opiniones a favor de tales medidas argumentando que dicho sistema seguramente va a poder ofrecer mejores jubilaciones que el de capitalización individual privado, tal como lo estaría mostrando la experiencia chilena. Es más, se ha escuchado decir que en ese país, los que se quedaron en el sistema estatal ganan ahora más que todos los que se pasaron al de capitalización.

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Los periodistas radiales que entrevistaban a quienes afirmaban esto manifestaban su asombro y sorpresa, incluso alguno afirmando qué interesante era tal dato. Interesante puede ser, pero falso.

La reforma de la seguridad social en Chile cumplió 25 años en mayo de 2006. El sistema cuenta actualmente con casi 7,5 millones de afiliados y unos 582.000 pensionados, pero ellos no corresponden todavía, en sentido estricto, al nuevo sistema. Es decir, todavía no hay pensionados que aportaran al sistema privado durante toda su vida laboral. Los actuales son los que se trasladaron a una Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) llevando consigo un bono que el Estado chileno les otorgara como reconocimiento de los aportes realizados antes al sistema estatal.

  • Fondos inexistentes

  • Hay que recordar que uno de los problemas a resolver para pasar de un sistema de reparto a uno de capitalización se refiere a los aportes realizados al primero hasta el momento de la reforma. Estrictamente esos fondos no existen, fueron utilizados para pagar las jubilaciones del momento, nunca fueron «propiedad» del aportante, ni éste tenía ningún derecho a ellos, sólo a recibir la jubilación que el Estado le otorgara, la cual podía o no tener alguna relación con los aportes realizados, y la evidencia histórica muestra que en la mayoría de los casos no la tenía. Salvo para aquellos que lograban, por algún favoritismo político, recibir sin haber aportado o aportando muy poco.

    Los actuales pensionados chilenos son aquellos que llevaron a las AFP ese bono, el que tiene un rendimiento de 4% anual, y sobre ellos comenzaron a hacer sus aportes individuales. Ahora lo que reciben es una pensión que proviene del monto total ahorrado, es decir, el bono gubernamental y el rendimiento que obtuviera la AFP. Como 4% anual del bono es inferior al rendimiento promedio que han obtenido las AFP en el manejo de los fondos, las pensiones de ese sistema son menores que las que tendrán quienes han aportado solamente a la capitalización. Ese 4% anual no es responsabilidad de las AFP sino del Estado.

    Así y todo, un jubilado del sistema de reparto estatal chileno cobra hoy en promedio 140.000 pesos mensuales (alrededor de u$s 255), mientras que el sistema de AFP paga en promedio 166.000 (u$s 302). No obstante, como el sistema de capitalización privado permite la jubilación anticipada y el retiro de excedentes de libre disposición hay gente que hoy recibe esas jubilaciones pero que se ha jubilado a una edad más temprana o que ya se ha llevado parte de lo ahorrado. Según un estudio, si se tomara esto en cuenta el promedio de las jubilaciones privadas alcanzaría a 330.000 pesos, o unos u$s 600 dólares, 2,36 veces más que las jubilaciones estatales.

  • Futuro

    Por último, incluso el promedio de las jubilaciones estatales está sesgado porque se trata de aquellos que optaron quedarse en el sistema sabiendo que les convenía hacerlo y que obtendrían allí mejores remuneraciones. Esto es, concentra a las mejores jubilaciones del sistema estatal.

    En el futuro, a medida que van llegando a jubilarse aquellos que comenzaron en el sistema, las jubilaciones privadas promedio van a subir, ya que habrá una menor proporción con bonos estatales a 4%. En definitiva, se podrá preferir el sistema estatal, tanto sea porque deja más fondos en manos de los políticos o simplemente porque a alguien le disgusta que los fondos sean administrados por empresas privadas, pero no se puede decir que el sistema estatal chileno ha superado al sistema de capitalización.
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