El ministro de Planificación, Julio De Vido, quedó al frente de las negociaciones con las petroleras para que no suban los combustibles al público y para que quede asegurado el abastecimiento de gas a los hogares en el invierno. Las conversaciones comienzan formalmente hoy, con la expectativa de que estén cerradas en una semana.
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Las petroleras venían cuestionando la falta de avances para llegar a instrumentar el aumento del gas a los grandes usuarios y en el GNC. La suba se anunció el 12 de febrero, pero quedó sujeta a la firma de un acta acuerdo con las empresas y a una posterior audiencia pública que requiere ser convocada con 20 días de anticipación.
Pero las tratativas por el acta acuerdo fracasaron. El subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar, fue designado para negociar el acta con las petroleras, sobre la base de una directiva de la que no podía moverse, por lo cual las empresas habían requerido desde hace más de diez días la intervención personal de De Vido, como finalmente ocurrió.
Del borrador del gobierno hay especialmente dos puntos que suscitan los problemas con las productoras. Un primer aspecto es que las compañías quedan obligadas a asegurar el abastecimiento a los usuarios residenciales y pequeñas demandas hasta 2006. Según las empresas, no podrían asumir un compromiso de ese tipo si el gobierno no toma medidas, porque de hecho se estima que hay un faltante de gas de 30% para el próximo invierno, y que se necesitará decisión política y capacidad técnica del Estado para que efectivamente no haya problema en los hogares.
El segundo punto cuestionado por las compañías es que el acta las obliga a suspender al litigio iniciado ante el CIADI, tribunal arbitral del Banco Mundial. En esta situación están Total, Pan American Energy y Wintershall. En apariencia, esas petroleras dudan de suspender las acciones contra el Estado porque recién se resolvió un primer aumento y el acta sólo marca un compromiso de normalizar los precios del gas en boca de pozo al 31 de diciembre de 2006.
De todas formas, algunos de los que estuvieron en los encuentros, dicen que del CIADI no llegó a hablarse, porque el punto más polémico es el del abastecimiento y las formas para enfrentar la crisis. Las complicaciones quedaron en evidencia la semana pasada cuando los técnicos oficiales llegaron a la conclusión de que no es posible aplicar el proyecto de cortar el GNC por 30 a 45 días a las estaciones que venden el producto.
El problema es que aunque las distribuidoras cierren la llave de gas y la precinten, los estacioneros podrán abrirla ilegalmente y la única forma de cortar el suministro sería colocar una válvula en el caño, lo que demandaría una inversión que nadie va a hacer ahora. Tras admitir esto, algún funcionario de la Secretaría de Energía, llegó a proponer un alza exagerada del GNC, llevándolo a $ 2 (hoy está en $ 0,45), que fue descartada apenas se dijo en voz alta, tal como lo relató este diario el viernes pasado.
• Temas
En algunas industrias donde la llave de gas está dentro de la planta, las distribuidoras pueden tener también problemas para cortar. Por eso, hoy se empieza a negociar entre otras cosas:
• La aplicación rápida de los aumentos ya anunciados a grandes y medianos usuarios y al GNC para que se acorte la diferencia con los combustibles sustitutos, y no haya tanta resistencia a usarlos.
• Relevar cuánta energía hidroeléctrica habrá en el invierno (se sospecha que en algunas represas no hay plena utilización porque desde setiembre pasado bajó el precio de la energía hidráulica). Dar condiciones de financiamiento a las centrales térmicas para que usen gasoil en vez de gas muchos más días de los que eran habituales hasta ahora en invierno.
• Determinar qué industrias pueden reemplazar gas por fueloil y están dispuestas a hacerlo, y decidir que ese producto vuelva a producirse en el país porque ahora se importa.
• Iniciar una negociación gobierno a gobierno con Chile y Brasil, para acotar las exportaciones de gas, sin que haya penalidades para las empresas que firmaron los contratos.
Si se encuentra solución al acuerdo del gas natural, las productoras, que son las que también extraen petróleo, estarían dispuestas a crear condiciones con las refinerías para que se mantengan sin aumentos los combustibles al público.
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