La autodenominada mesa chica de la CGT aprovechará lo que interpreta como un momento de debilidad política del gobierno nacional para hacer un pedido generalizado de mejoras salariales y jubilatorias. Los sindicalistas, encabezados por el camionero Hugo Moyano, pedirán hoy una suba del mínimo no imponible en Ganancias, aumentos en jubilaciones y en asignaciones familiares, y una «gratificación» por haber aportado, según sus números, casi un millón de ex afiliados a las AFJP al reparto desde que se abrieron los traspasos.
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Los jefes sindicales se reunirán este mediodía en la sede de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA), donde, además de las cuestiones salariales, reclamarán por eventuales candidaturas a cargos legislativos de algunos dirigentes sindicales.
El encuentro fue solicitado por el titular de la CGT, quien invitó a los integrantes de la mesa chica a concurrir a la sede de camioneros, pero finalmente, y para no alterar los caldeados ánimos sindicales contra el camionero, aceptó que la reunión se haga en el edificio del gremio que orienta Gerardo Martínez.
La de hoy no será una reunión más, ya que «algunos muchachos comenzaron a cuestionar abiertamente el accionar 'personalista' de Moyano al frente de la CGT», comentó a este diario una fuente gremial, aunque precisó que «la sangre no va a llegar al río, porque éste no es el momento de pedirle que dé un paso al costado».
Incumplimiento
Existe un consenso generalizado en la mesa chica de recordarle al camionero el incumplimiento de lo que acordó con sus integrantes el pasado 21 de abril, día en que comenzó a trabajar oficialmente ese órgano de conducción. Uno de los dirigentes más enojados con Moyano es el gastronómico Luis Barrionuevo, que impulsa desde hace varios meses el relevo del dirigente camionero al frente de la CGT.
Los integrantes de la mesa chica, José Luis Lingieri, Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Antonio Caló, Vicente Mastrocola, Barrionuevo y Roberto Fernández, se reunieron el martes de la semana pasada en UOCRA para repasar la estrategia y los temas pendientes del gobierno con la CGT, como Ganancias y asignaciones familiares. Hoy se plantearán los siguientes reclamos:
Una suba del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias para que pase, en el caso de los trabajadores en relación de dependencia, de los $ 3.200 a 4.000 mensuales en el caso de los solteros, y de $ 4.000 a 5.000 de sueldo para los casados.
Un incremento generalizado de 20% para las asignaciones familiares, además de la universalización del beneficio.
Un aumento a jubilados de 12% para los que cobren hasta $ 1.000 y de entre 8% y 10% para los que perciban hasta $ 1.500 mensuales. Según los datos de la CGT aportados por Moyano, este incremento ya estaría definido por parte del gobierno. Lo que quieren los sindicalistas es estar presentes como actores fundamentales cuando el anuncio oficial se realice en Casa de Gobierno.
Los datos de los gremialistas son que la CGT y los sindicatos rebeldes aportaron casi un millón de afiliados nuevos al reparto, según las cifras elaboradas por Leonardo Fabré, del sindicato de trabajadores de la previsión social. Por eso, la CGT quiere exigirle a Kirchner un « reconocimiento» o, más bien, una «recompensa» política o económica especial.
Definiciones
Los sindicalistas de la mesa chica quieren, además, definir cuestiones internas. Las diferencias residen básicamente en que Moyano, desde que fue elegida la actual conducción de la CGT en julio de 2004 -un triunvirato compuesto por Moyano, Susana Rueda y Lingieri-, bregó por ser el único secretario general, posición que alcanzó en 2005.
Una vez convertido en secretario general, el sector de «los gordos» (Rueda-Carlos West Ocampo, Oscar Lescano, Manuel Pardo, Armando Cavalieri, Rodolfo Daer y José Pedraza) dejó la central de trabajadores.
Posteriormente, y al crecer su figura como interlocutor válido ante el presidente Néstor Kirchner, Moyano comenzó a despertar recelos entre algunos dirigentes cegetistas quienes le generaron la mesa chica, pero, fiel a su estilo, el camionero persiste en rechazar cualquier corsé que mengüe su poder de negociación.
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