Ayer a última hora se informó el resultado fiscal de febrero. El superávit fue de $ 1.968 millones, en línea con el del año pasado. Lo que no se mencionó es que se logró con el artilugio contable de incluir $ 1.000 millones del Banco Central como ingresos adicionales. El gasto primario (antes de pagar intereses de la deuda) está creciendo a un preocupante ritmo de 42% interanual. Están incidiendo a pleno las mayores partidas asignadas a la obra pública y para jubilados a través de aumentos anunciados y la moratoria para acceder a haberes aun sin haber efectuado aportes.
Gestos adustos en el encuentro en el que Felisa Miceli y Néstor Kirchner repasaron ayer el resultado de las cuentas oficiales de febrero. Ingresos superaron a los gastos pero influyó ayuda extraordinaria del Banco Central.
Con una fuerte ayuda del Banco Central, que giró $ 1.000 millones como adelanto de sus ganancias del año pasado, el superávit fiscal de febrero consiguió ubicarse levemente por encima del registrado el año pasado. El ahorro llegó a los u$s 1.968 millones, 3,3% por encima de lo que se había registrado en 2006.
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Sin este aporte especial, que el año pasado había llegado en abril, el superávit hubiera sido prácticamente la mitad al registrado en febrero de 2006. En los dos primeros meses del año, el ahorro de las cuentas públicas fue muy similar al del año anterior. Y es probable que esta tendencia también se note en los próximos meses.
El dato que genera mayor preocupación está relacionado con el gasto público, que -al igual que en enero-volvió a crecer por encima de 40% en términos interanuales. Los $ 2.601 millones de incremento del gasto primario representaron una suba de 42%. Los ingresos, en cambio, a un ritmo de 30%. La ministra de Economía, Felisa Miceli, aseguró en conferencia de prensa que el aumento del gasto se explica por «mayores prestaciones en las áreas de seguridad social y de planes de viviendas e infraestructura de las provincias». Acompañada por el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, Miceli dio lugar para las preguntas luego de una breve exposición sobre los resultados del sector público, pero en realidad no dio tiempo para que se formularan.
Satisfacción
La ministra ponderó que «la recaudación sigue creciendo a un nivel muy favorable». En lo que respecta a gastos corrientes, el pago de remuneraciones se llevó $ 1.295 millones, mientras que el de intereses de la deuda otros $ 1.881 millones.
Las erogaciones en seguridad social saltaron 64,4%, producto de dos factores centrales: los aumentos en los haberes jubilatorios y, al mismo tiempo, la incorporación de alrededor de 800.000 beneficiarios que se inscribieron en el régimende jubilación anticipada y moratoria.Se trata, por otra parte, de un aumento permanente que no tiene ya margen alguno para ser reducido. En el Presupuesto 2007, incluso, figura la posibilidad de un aumento adicional para el segundo semestre.
Los gastos de capital, por otra parte, se incrementaron 52,1%. Se trata, según explicó la secretaría de Hacienda, de obras a cargo de la Dirección Nacional de Vialidad y las transferencias a los gobiernos provinciales a través del Programa de Desarrollo Urbano y Vivienda. Se trata de erogaciones que persiguen urgencias electorales.
En cuanto al giro efectuado por el BCRA, aparece dentro de los ingresos corrientes en el rubro «rentas de la propiedad». El mismo se eleva a $ 1.139 millones, pero la mayor parte corresponde al pago efectuado por la autoridad monetaria. De todas formas, no existe oficialmente una desagregación de este rubro por lo que resulta imposible determinar con exactitud cuánto transfirió la institución que preside Martín Redrado. En el presupuesto se prevé que las transferencias totales por las resultados obtenidos lleguen a $ 1.150 millones.Recién en abril se conocerá oficialmente cuál fue la ganancia del Central durante todo 2006.
Como el superávit fiscal creció sólo 2,7% en términos nominales en los dos primeros meses del año, de continuar este recorrido se producirá un fuerte deterioro en relación con el PBI respecto de los últimos cuatro años. De hecho, en 2006 el ahorro de las cuentas públicas a nivel de Nación, se había ubicado en 3,6% del PBI (muy cerca al observado en 2005). Pero si continúa esta tendencia bajará este año a 3% del Producto. Además, se espera que las provincias no presenten superávit en sus cuentas públicas, sobre todo por el peso del rojo de Buenos Aires. En 2006, las provincias habían tenido un ahorro equivalente a 0,4% del PBI, que se agregó al de la Nación.
Las cuentas del Estado nacional cerraron 2006 con un superávit fiscal de $ 23.157 millones, 18% por encima de 2005. Si no se produce una disminución en el ritmo del gasto público, es probable que el nivel de 2007 no esté muy alejado desde el punto de vista nominal respecto al año pasado.