Con Menem echando nafta al fuego, con autoridades gubernamentales enviando mensajes desde el exterior, el rancho en que se ha convertido nuestra economía veía cómo se prendían fuego las pajas del techo.
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El final del viernes llevó consigo un miedo de hasta calar cualquier espíritu optimista, con el mercado accionario yéndose por la rejilla -sin piso-con más de 6 por ciento y con volumen que informa de una formal «corrida» bursátil, por más que la falsedad de los números que da la Bolsa aminora un tanto la imagen si se coteja con lo real.
Hablar de $ 63 millones en efectivo, como se difunde y repiten los medios, es solamente incrementar la alarma y atentar contra el sistema: porque hubo $ 26 millones en CEDEAR y solamente unos $ 37 millones para locales: que es igualmente alarmante, pero bien haría la Bolsa en ponerse seria y no colaborar con la desbandada general.
Semana fatal
Una «semana diabólica», detrás de la Santa, con riesgo-país superando el pico de la creciente y casi en 1.050 puntos, con gentes liquidando títulos de cualquier tipo. Un período donde el Merval perdió casi 8%, llegando casi al nivel de fines del 2000 (era de «416» puntos) y alentando cualquier expectativa para la reanudación. De no haber mediado algún bálsamo en el fin de semana, lo que hoy es para meterse abajo de la cama...
La ilusión sobre Cavallo revertió como revulsivo y esto ya no soporta más dialéctica, ni desafíos. Atajarse.
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