23 de diciembre 2010 - 13:59

Fitch rebajó la calificación a Hungría

Fitch degradó la calificación de Hungría y la dejó al borde de la categoría basura, mientras el Parlamento aprobaba un austero presupuesto austero, y la agencia calificadora advirtió que lo peor está por venir si no se aplica una medicina fiscal de largo plazo. Para cumplir con los límites impuestos por la Unión Europea en el 2011, el presupuesto depende de medidas poco ortodoxas y extraordinarias que han alarmado a los mercados, temerosos de que el déficit resurja de nuevo después del 2012, a menos que el Gobierno aplique más medidas sustantivas.

Fitch rebajó la calificación de la deuda en moneda extranjera de largo plazo de Hungría a "BBB-", con un panorama negativo, y llevó a su moneda, el florín, a caer un 1 por ciento poco antes de que el gobernante partido de centro-derecha Fidesz usara su mayoría para conseguir la aprobación presupuestaria por 257 votos a 119. El presupuesto del próximo año reduce el déficit a menos del techo del 3 por ciento del PIB impuesto por la UE, con ingresos extraordinarios, que deja a los mercados a la espera de más reformas estructurales en febrero que dejen al país en un ritmo fiscal sostenible.

El menor déficit del próximo año hará a Hungría un gran actor fiscal en el bloque de 27 países, pero las medidas no convencionales y las grandes rebajas tributarias usadas por el Gobierno acarrean riesgos para después del 2012, advirtieron analistas, el banco central y agencias calificadoras. El Gobierno recortará el déficit del 2011 mediante impuestos temporales, incluyendo nuevos tributos sobre las empresas extranjeras rentables, y con hasta 14.000 millones de dólares en ahorros de pensiones privadas, poniéndose en camino de chocar con los mercados y lo votantes. "El nuevo Gobierno del Fidesz (...) ha llevado a cabo planes fiscales que van en la dirección equivocada para una mayor consolidación fiscal. Estos planes podrían empeorar el panorama presupuestario subyacente de mediano plazo en cerca de 4 puntos porcentuales del PIB en el 2011-2012", auguró Fitch.

La agencia advirtió que el hecho de no implementar medidas de consolidación fiscal de mediano plazo creíbles, que reencaucen las finanzas públicas en un curso sostenible, podría llevar a una nueva rebaja de calificación. "Una significativa alza en la prima de riesgo o la ausencia de una recuperación económica sostenida también tendría consecuencias adversas para la dinámica de la deuda y la calificación", agregó.

Aseguró que un robusto crecimiento del PIB y la implementación de una consolidación fiscal adecuada podría llevar a una "acción de calificación positiva". La atención de los mercados ahora se dirige al próximo programa gubernamental de reformas al sector público más duraderas. Analistas dijeron que la presión de las agencias calificadoras -con Hungría ahora al borde del estatus "basura" en las tres grandes agencias- y las crecientes necesidades de financiamiento del próximo año empujarán a Budapest a desarrollar un plan significativo de más largo plazo.

El ministro de Economía, Gyorgy Matolcsy, se ha comprometido a una serie de reformas que ahorren entre 600.000 y 800.000 millones de florines (2.900-3.800 millones de dólares) al año para que los recortes al déficit sean sostenibles en el largo plazo."Si el paquete decepciona e incluye sólo cambios cosméticos en vez de reformas de fondo, una degradación a la categoría basura sería una posibilidad definitiva. Simplemente, no hay más tiempo que perder", dijo Gyorgy Barta, analista de CIB Bank.

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