El polémico encaje que aplica el gobierno para desalentar inversiones financieras de corto plazo (conocidas como «golondrinas») tuvo ayer una flexibilización que beneficia a los inversores residentes. A través de una norma dada a conocer ayer, se dispuso que no habrá límites para el ingreso de divisas al país si el destino de las mismas es una inversión productiva.
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En el mercado son cada vez más los que reclaman que se derogue esta exigencia, porque consideran que ahuyenta inversiones en el mercado de capitales, sobre todo considerando que en los últimos meses salió una gran masa de recursos ante un aumento de la desconfianza en el gobierno y en la economía. Sin embargo, la disposición sólo apunta a no ponerle trabas al ingreso de fondos que tiene como destino inversiones de largo plazo.
Hasta ahora, se liberaba a los argentinos de la obligación de cumplir con el encaje de 30% hasta el monto de u$s 2 millones mensuales. A partir de lo que determina la Comunicación «A» 4.711, no habrá límites, siempre y cuando los fondos se apliquen a inversiones productivas en vez de compra de cartera, por ejemplo, bonos o acciones.
Incluso se autorizó que un individuo pueda ingresar fondos a nombre propio si el objetivo es luego volcarlos a una empresa que tiene como objetivo inversiones como ampliación de capital o compra de maquinaria.
Ingreso
Otra de las normas que se flexibilizó tiene que ver con la forma en que el dinero debe ingresar al país. Anteriormente se disponía que la plata no podía estar más de 90 días en una cuenta bancaria. Si superaba ese plazo era considerada como una inversión financiera y, por lo tanto, se exigía la inmovilización de 30%. La nueva normativa dispone que ese plazo puede ser prorrogado de manera sucesiva por un plazo similar, pero en todo momento el inversor debe acreditar que los fondos permanecen allí y no fueron tocados.
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