"Pensamos que a China le conviene avanzar hacia una mayor flexibilidad cambiaria en parte (...) porque, de otro modo, experimentarán presiones inflacionarias muy fuertes y crecientes", agregó.
"Nuestro consejo ha sido que avancen hacia una mayor flexibilidad y ellos han dicho que lo harán", señaló la funcionaria del FMI.
Pero Krueger dijo que es China la que debe decidir cuándo debería alterar la política cambiaria.
El yuan ha estado atado a alrededor de 8,3 por dólar durante una década. Estados Unidos, que tiene un gran déficit comercial con China, ha instado a Pekín para que aprecie su moneda.
Las autoridades chinas dicen que eventualmente modificarán su política cambiaria, pero que no lo harán bajo presión.
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