El gobierno definirá con el Fondo Monetario esta semana el plazo del nuevo acuerdo. Sería de ocho meses, hasta febrero próximo inclusive, y lo más importante: no habrá compromiso inmediato de reformas estructurales. Sólo se exigirá un mayor superávit fiscal primario (del orden de 3,5%) y completar la renegociación de la deuda con acreedores. Se prorrogarían todos los pagos de vencimientos con organismos. Sólo hasta diciembre hay u$s 8.400 millones. En Washington comparten la idea de encarar un acuerdo de largo plazo recién el año que viene, cuando esté claro de qué forma se reestructurará la deuda. El subdirector del Departamento Occidental del organismo, John Dodsworth, llegará mañana y próximamente se radicará en la Argentina.
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