Nueva York - El Fondo Monetario Internacional (FMI) terció ayer en la polémica respecto del futuro de la economía estadounidense, cuando su director gerente, Horst Köhler, vaticinó que las perspectivas de una recesión son inferiores a 50%.
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«Existe la preocupación de que la caída en el ritmo sea demasiado pero, de acuerdo con lo que sabemos, la posibilidad de una recesión está muy por debajo de 50%», dijo Köhler desde Hong Kong a través de la cadena de televisión CNN.
De esta forma, Köhler se ubicó del lado de la mayoría de los analistas, que consideran que la principal economía del mundo se verá afectada por una disminución del crecimiento, pero no entrará en un período recesivo.
Pronóstico
En la otra vereda, y casi en soledad, los economistas de la casa de inversiones Morgan Stanley Dean Witter pronosticaron que la recesión afectará a la economía estadounidense en el primer semestre de este año y derramará sus efectos negativos sobre los mercados emergentes, en especial los latinoamericanos. Técnicamente, para que una retracción de la actividad se transforme en una recesión, la evolución del Producto Bruto Interno debe ser negativa durante seis meses, y la mayoría de los técnicos prevén que la economía estadounidense se desacelerará o tendrá dos meses de caída de la actividad, pero no más que eso. Köhler pronosticó que habrá una «reducción sustancial» en el ritmo económico de los Estados Unidos, pero no una recesión, y agregó que ese proceso de caída en el ritmo económico es una «normalización», que el FMI consideraba necesaria. «El Fondo esperaba y deseaba un freno en los Estados Unidos debido a que el ritmo de crecimiento en esa gran economía, de 4 a más de 5%, no es ni será sostenible», dijo el director gerente del FMI.
Además, Köhler resaltó que «la posibilidad de una contracción económica en los Estados Unidos puede provocar un desplazamiento de fondos hacia Europa que, como había crecido a un ritmo menor, ofrece más estabilidad».