El 10 de setiembre, el gobierno pagó con reservas un vencimiento impostergable de deuda con el FMI, que había operado un día antes y que provocó que el país ingresara en cesación de pagos con el organismo por primera vez en la historia.
Ese desembolso fue clave para alcanzar un acuerdo con el Fondo, que le permite a la Argentina reprogramar vencimientos por 21 mil millones de dólares con organismos multilaterales de crédito en los próximos tres años. Un entendimiento que fue aprobado por el FMI durante la asamblea anual que realizó ese organismo con el Banco Mundial (BM) en Dubai, Emiratos Arabes Unidos.
Durante los próximos tres años, la Argentina refinanciará vencimientos por 21.091 millones de dólares, de los cuales 12.390 corresponden a créditos del FMI, 5.622 millones al BM y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y 3.079 al Club de París y a créditos bilaterales del gobierno.
Precisamente, ayer en Francia el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ratificó que la voluntad del gobierno en la asamblea en Dubai no fue la de negociar, sino «presentar la oferta para el pago de la deuda a acreedores privados».
E insistió en su política de hermetismo y de no entrar en detalles sobre la oferta argentina para los acreedores de bonos en default.
En relación con el punto específico para el que fue invitado a disertar en un seminario de la Cátedra del Mercosur del Instituto de Estudios Políticos de París (IEP), Lavagna consideró que la Unión Europea no debe intentar alcanzar con el Mercosur el mismo acuerdo que selló con Chile.
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