7 de febrero 2002 - 00:00

FMI se endurece y exige más reformas para dar préstamo

El FMI permanece en silencio y eso preocupa a la Argentina. No hay siquiera una señal de apoyo formal al programa económico que anunció Jorge Remes Lenicov el domingo pasado.

El último contacto al más alto nivel se produjo en la noche del martes. La número dos del FMI, Anne Krueger, habló por teléfono con el ministro de Economía. En ningún momento la funcionaria le dio señales a Remes Lenicov que le aseguren que, cuando viaje el 14 de febrero a Washington, el acuerdo con el FMI esté al alcance. Es más, la intención de viajar anticipadamente del ministro desapareció después de la conversación, así como la idea de conseguir un comunicado del organismo multilateral que apoye las medidas económicas que se anunciaron.

Ayer Remes Lenicov habló con el representante argentino ante el FMI, Guillermo Zocalli, quien le sintetizó las urgencias del FMI. «El Fondo quiere ya, no a lo largo del año o más adelante, sino ya, una reforma al régimen de coparticipación y un cambio en la política tributaria».

• Agobio

El FMI teme no sólo a los desbordes del gasto en las provincias sino que ve una economía agobiada por impuestos que pocos pagan.

Además le dijeron a Remes Lenicov que el plan monetario que contempla una emisión de $ 3.000 millones para este año no se va a cumplir porque tendrán que emitir mucho más que eso.

Ven peligroso el «goteo» del «corralito».
Mes a mes se van, por las distintas flexibilizaciones, $ 2.000 millones del sistema financiero. Ese dinero va a presionar el precio del dólar libre.

Tampoco el FMI ve claro el mecanismo para liquidar divisas y les preocupa la restricción cambiaria.

Respecto de la flotación cambiaria, no les gusta cómo la diseñaron.

Por eso no sorprendió ayer que desde el Tesoro de los Estados Unidos se le sugirieran a la Argentina distintas medidas para acercarse al FMI.

La palabra dolarización volvió a aparecer, al tiempo que recomendaban no discriminar a las empresas extranjeras, recortar los fondos a las provincias, reformar el sistema tributario, capitalizar a los bancos, levantar el «corralito» y tener una política monetaria más transparente.

Remes Lenicov, que hasta ahora creía que había seguido al pie de la letra los pedidos del FMI (de hecho el presupuesto fue confeccionado con técnicos del organismo), ayer reaccionó.

• Plan razonable

Ante el silencio del FMI al apoyo que pidió la Argentina, el ministro dijo que «debió haber habido una respuesta más contundente» al plan.

El plan
«es algo razonable, es algo que otros países hicieron en situaciones parecidas y tuvieron apoyo», agregó. Admitió que la inflación era inevitable tras la devaluación, pero aseguró que no impondrá un control de precios.

«El domingo expusimos el programa. Hubiera sido óptimo su anuncio juntamente con el apoyo internacional, básicamente del Fondo Monetario. Pero nos encontramos en un dilema como el huevo y la gallina. Desde el mundo y con razón nos piden un programa, y no es lo mismo hacer un programa con o sin ayuda internacional», dijo Remes.

La Argentina espera alcanzar un acuerdo con el Fondo
«lo antes posible», señaló el ministro. «Porque para poder llevar adelante una política cambiaria razonable y poder ir avanzando en la liberación de los depósitos del 'corralito' es imperiosa la asistencia internacional», dijo.

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