Argentina y Estados Unidos quieren relanzar su relación. Especialmente la comercial. Una vez que terminen las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional, se supone que de manera exitosa, el Gobierno quiere resolver con EE.UU. un segundo problema: el crónico déficit comercial que se vive con ese mercado.
Si bien se redujo de los u$s1.101 millones en 2020 a los u$s923 millones en 2021, el promedio siempre se ubica en torno a u$s1.000 millones. Una cifra que sería aún mayor si se tuviera en cuenta un cambio de metodología recomendado por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Treparía a los u$s2.865 millones. En los datos coinciden las dos partes interesadas, las que saben que mantener buenas y mejores relaciones comerciales es la manera más exitosa de lanzar las relaciones a otra dimensión. Especialmente a los ojos de la ideológicamente complicada coalición gobernante.
El capítulo fue tratado cara a cara el jueves pasado, en el encuentro entre el canciller argentino, Santiago Cafiero, y el nuevo embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley; encuentro con el que el diplomático cerró una semana casi frenética de reuniones en Buenos Aires. Incluyó el cruce directo entre Stanley y los representantes de las empresas norteamericanas en el país agrupados en la American Chamber of Commerce in Argentina (AMCHAM), donde el lunes de la semana pasada desplegaron ante el enviado de Washington todo el rosario de quejas por la marcha y las complicaciones de la economía argentina.
Pero, además, y esto fue rescatado por Stanley, también le aclararon al recién llegado que el país tiene que ampliar oportunidades de progreso y un fuerte retraso en inversiones en infraestructura, de las que las empresas norteamericanas pueden ser participantes. Entre otras compañías, intercambiaron ese día con Stanley compañías como Pfizer, Ford, Cargill, Dow, Dupont, Visa, AES y Citi.
En los dos encuentros se mencionaron tres datos sobre la relación comercial entre los dos países, que Stanley defendió: Estados Unidos es históricamente el mayor inversor por estado individual del país, el mayor empleador internacional con más de 250.000 personas y el tercer destino de las exportaciones, luego de Brasil y China.
Cafiero y Stanley, además de la situación de las negociaciones con el FMI, hablaron de la manera de llevar la relación comercial a otro nivel, especialmente con el intento de reducir las diferencias en la balanza bilateral. En otras palabras, Argentina quiere exportar más a Estados Unidos, algo que no es fácil. Salvo que desde Washington se decida establecer a Argentina como socio prioritario y que entre en las muy trabadas tablas de ingresos de productos en los que el país es competitivo, como alimentos y bebidas.
Quedó claro que si EE.UU. quiere primerear a China en la relación comercial, deberá aumentar la capacidad de exportación del país hacia ese mercado, y colocarse así como un mejor socio que Beijing.
Hay puntos en los que Cafiero y Stanley coincidieron. Desde Washington se busca que el acuerdo con el FMI dé resultados. Y, para esto, es imprescindible que Argentina incremente su volumen exportable. Para eso, tener buenas relaciones comerciales es fundamental.
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