FMI: Goldfajn intervendrá en caso argentino (ninguna de las partes lo quería)

Economía

Amante de la disciplina fiscal y de la independencia de los bancos centrales, asumirá en el regreso al trabajo con el organismo.

Lo que las dos partes querían evitar, tendrá que darse. El brasileño-israelí Ilan Goldfajn asumirá su cargo de director gerente para el Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) en enero; y según los tiempos de la negociación que el organismo mantiene con la Argentina por la potencial firma del Facilidades Extendidas, deberá intervenir en la negociación. Dado que es un firme y extenso conocedor de la situación fiscal, económica y comercial de la Argentina, el sucesor de Alejandro Werner quería evitar a toda costa su intervención en el conflicto con el país y dedicarse únicamente a fiscalizar durante los 10 años de vigencia del contrato el acuerdo firmado. Sabe el destino que tuvieron sus antecesores que debieron atender el caso argentino (el destierro o la expulsión del Fondo), y no quiere manchar su carrera a poco de asumir. Al menos no haciéndose responsable de un Facilidades Extendidas del que ambas partes desconfían antes de firmar.

Por el lado del Gobierno de Alberto Fernández, también se quería eludir la intervención del exfuncionario del gobierno de Michelle Temer dado que se lo considera (con razón) un amante de la disciplina fiscal y de los buenos comportamientos macroeconómicos y fiscales. Y, a los ojos del Palacio de Hacienda, no es lo mismo enfrentarse con Goldfajn como árbitro de los controles de las metas a cumplir, que con el diseño de las mismas.

El retraso de la firma del acuerdo, y su seguro traspaso final a la aprobación del board hacia la febrero; coincidirán con la asunción del brasileño-israelí, con lo que tendrá que asumir responsabilidades directas en el contenido del mismo. Incluyendo, obviamente, su firma y asumiendo culpabilidades si algo sale mal. Hará así equipo con la norteamericana Julie Kozac y el venezolano Luis Cubeddu, los, hasta ahora, máximos responsables de la conducción de las negociaciones con la Argentina.

¿Qué se deberá esperar ahora con la llegada de Ilan Goldfajn?. Se trata de un hombre de buen trato, amiguero, muy conocedor de la Argentina y sus problemas políticos crónicos pero amante de la prudencia fiscal, la solvencia monetaria y los planes de largo plazo. Fue elegido por la propia Kristalina Georgieva en septiembre de este año a partir de un largo listado de concursantes e uno de los puestos más importantes del FMI. Nunca se hizo público pero en Buenos Aires se sabe que la búlgara directora gerente del organismo optó por el brasileño, dado que conoce las vicisitudes argentinas y deberá ser el responsable de aplicar el Facilidades Extendidas al cliente más importante y polémico del Fondo. El que debe casi el 60% de toda la deuda del organismo (u$s44.800 millones) y menos ganas de acordar y pagar muestra. Sólo un conocedor de la situación con timing diplomático y político podría enfrentar el desafío.

Goldfajn es expresidente del Banco Central de Brasil entre 2016 y 2019, mayormente durante la gestión presidencial de Michel Temer. Al menos en el recuerdo político de esa gestión, no hay en principio buen maridaje con el Gobierno de Alberto Fernández. A Temer se lo acusa de haber avanzado en un golpe palaciego contra Dilma Rousseff, aliada incondicional del kirchnerismo, además de haber habilitado políticamente la llegada de Jair Bolsonaro al poder. De nada de esto es culpable Goldfajn. Sin embargo, sí se lo menciona como el responsable de inaugurar la etapa de responsabilidad fiscal y monetaria, de la que Bolsonaro luego abonó hasta hoy.

Con respecto a su futura gestión como jefe del departamento del Fondo a cargo de las relaciones con los países miembros de las Américas, por lo que se sabe, es un defensor de la utilización de instrumentos como tasas de interés o restricciones monetarias para cumplir metas, junto con una transparencia total al público y mercados en la comunicación de los planes, objetivos y resoluciones de las autoridades monetarias. Considera además a los bancos centrales como los responsables máximos (aún por encima del Poder Ejecutivo y obviamente también el ministerio de Economía), de cumplir las metas monetarias; con lo que le otorgaría a la entidad que maneja Miguel Pesce un poder importante dentro de la política económica del Gobierno.

Goldfajn es además un defensor de la política de tipo de cambio flotante, lo que le otorgaría al Gobierno de Alberto Fernández una mayor flexibilidad para manejar el tipo de cambio oficial. Si el brasileño le hace un guiño al país, desde 2022 el país podría aplicar esta estrategia de relación entre el público, empresas y mercados; para fijar el precio del dólar dentro de un esquema de eventual “flotación sucia”. Para esto el FMI debería negociar con Argentina una salida del cepo gradual y acercándose a la meta de equilibrio monetario, fiscal y cambiario hacia 2026. De todos los menús que podría aceptar el Fondo Monetario, este sería el más flexible, aunque para el kirchnerismo cualquier restricción de este tipo sería difícil de aceptar.

En 2017 Goldfajn fue elegido banquero central del año por la revista The Banker y, al año siguiente, fue nombrado Mejor Banquero Central por la revista Global Finance. Fue economista jefe y socio de Itaú Unibanco, socio fundador de Ciano Investimentos y socio y economista de Gávea Investimentos con Arminio Fraga, tres instituciones financieras líderes en Brasil. Más cerca en el tiempo, fue presidente del Consejo Asesor de Credit Suisse Brasil y también trabajó como consultor para varias organizaciones financieras globales, incluido el Banco Mundial, las Naciones Unidas y el propio FMI. Egresado del MIT, se reconoce alumno y discípulo de Rudiger Dornbucsh. Participa en un grupo de chat de expresidentes de bancos centrales y ministros de Economía de la región. Entre sus contactos locales están Miguel Kiguel, Federico Sturzenegger y Gustavo Cañonero.

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