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4 de marzo 2004 - 00:00

Fondo intransigente: quiere que Argentina primero pague

Ayer en Washington se produjo una reunión informal del directorio del FMI en la que se trató el caso Argentina. El staff del organismo presentó un informe positivo del país sobre el cumplimiento de las metas, pero afloraron una vez más los cuestionamientos por el atraso en la renegociación de la deuda. Néstor Kirchner está esperando la señal de que el directorio del Fondo aprobará lo hecho por la Argentina hasta ahora para ordenar el próximo martes 9 el pago de u$s 3.100 millones que debe hacerse al organismo. Pero esa señal -una delcración pública de Horst Köhler- no llega. Y Kirchner teme quedarse a mitad de camino: pagar esos u$s 3.100 millones y que luego no le aprueben lo hecho. «Están mirando con la nuca el sufrimiento del pueblo argentino», dijo ayer en Santa Fe, en un nuevo embate al Fondo Monetario. En la reunión del lunes con el embajador norteamericano, Kirchner tomó conocimiento de la dura postura de EE.UU. y de los países del G-7. Por eso su reacción. John Snow, secretario del Tesoro, ayer instó a la Argentina a «sentarse con los acreedores». Concretamente, en las próximas 48 horas el gobierno buscará dar nuevas pruebas de que avanzará en la propuesta a acreedores. En Washington sostienen que la Argentina debe pagar ese vencimiento al FMI el próximo martes, con o sin señal previa de que se aprobará lo actuado. Hasta ahora, ni siquiera se designó por decreto a los bancos que participarán del proceso de reestructuración de la deuda. Eso podría producirse en las próximas horas. Pero no alcanza. A Roberto Lavagna le están solicitando que haya una mejora de la propuesta de Dubai y que se pague parte de los intereses que ya están en mora por el default. Otro elemento que alejó la posibilidad de que llegue esa señal que espera Kirchner fue su propio discurso del lunes ante la Asamblea Legislativa, al inaugurar el período ordinario de sesiones. Embistió contra acreedores, fondos buitre y hasta el propio FMI. Ahora, para el Grupo de los Siete, la señal la deberá dar el propio gobierno pagando el martes.

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«¿Qué van a hacer con el excedente del superávit primario que están logrando?», fue el interrogante lanzado por dos directores de países europeos. Los técnicos encargados del caso Argentina, con Anoop Singh a la cabeza, destacaron que en 2003 el superávit primario se mejoró en dos o tres puntos por encima de la meta pactada de 2,1% del PBI para el gobierno nacional y que este año, se iba a repetir ese sobrecumplimiento.



La sensación existente en Washington es que el gobierno presionó en exceso con la necesidad de contar con ese «guiño» de Köhler antes de pagar con las reservas internacionales los u$s 3.100 millones que vencen. Contestan a Lavagna con el manual de procedimientos del FMI: «el acuerdo firmado indica que el 9 de marzo se tiene que pagar los u$s 3.100 millones y después se produce la aprobación del directorio. No se tienen que producir antes gestos de ningún tipo». El editorial de «The Wall Street Journal» de ayer (ver nota aparte) refleja ese malestar con calificativos de « extorsión» y «chantajista» para el gobierno. La retórica del gobierno tiene su costo. De hecho la postura más dura del Tesoro norteamericano -en relación con no producir «guiños»- fue comunicada al presidente Kirchner en la reunión mantenida con el embajador en Buenos Aires, Lino Gutiérrez.

Una esperanza que se mantenía en el equipo económico es que se produzca un desenlace intermedio. Esto sería que el mismo staff del FMI hiciera público su recomendación de aprobación de metas. Es bien diferente a que Köhler lo haga, ya que si lo hiciera el Nº 1 del FMI significaría que ya está básicamente acordado con el Grupo de los Siete. O que lo hiciera el portavoz del FMI, Tom Dawson, en una conferencia de prensa.



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