EdF mantendrá una participación de 25%, mientras 10% corresponde todavía al programa de propiedad participada (PPP). La transacción está sujeta a la aprobación de autoridades francesas y argentinas, en este último caso de la Comisión de Defensa de la Competencia.
La empresa francesa había anunciado su intención en desinvertir en regiones del mundo consideradas como no estratégicas, entre ellas Latinoamérica. No obstante, la salida de su principal inversión en nuestro país es la primera que concreta en la región.
Esta situación es atribuida por algunos observadores a la falta de empatía entre el gobierno de
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