Europa hacia arriba, el precio del petróleo perdiendo casi 1%, expectativas poco favorables sobre el mercado inmobiliario (lo que sueleser "alcista", especialmente si los números finales no son tan malos como se esperaba, cosa que finalmente ocurrió), balances mejores a lo esperado para NFLX, CTX, CKFR, AHC, CL, HSY, MHP, RYL, WLP y todo una constelación de siglas (que representan el código de identificación bursátil de las empresas cotizantes), la confirmación de que Disney se quedaría con su principal competidora, Pixair, pagando u$s 7.400 millones y que Boston Cientific haría otro tanto con Guidant, fueron el sustrato del que se alimentaba el mercado minutos antes de la apertura. La verdad es que hace tiempo no teníamos una apertura con tantos datos favorables, que permitieran predecir una excelente rueda accionaria. De acuerdo con lo que se podía suponer entonces, el Promedio Industrial arrancó hacia arriba ganando 0,45% en los primeros treinta y cinco minutos de operaciones, prestas las cosas como para enhebrar tres ruedas consecutivas de suba. Pero por alguna razón, a partir de ahí el optimismo pareció evaporarse en la nada, el mercado comenzó a oscilar a uno y otro lado del cierre del martes, desdiciéndose a partir de las dos de la tarde a quedarse del lado perdedor; de manera que para cuando sonaba la campana de cierre (y merced a la acostumbrada a aparición de quienes tenían que cerrar sus posiciones de "descubierto") el Dow se estacionaba en 10.709,74 puntos, mostrado una baja de 0,02%. • Bonos: reflejo de un problema
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Motivos para explicar el malhumor de la víspera, hay muchos. Irónicamente en su mayoría, los mismos (aunque vistos del otro lado del espejo) que se utilizaron para justificar la suba mañanera. Pero si tuviéramos que escoger alguno, sin dudas que la pésima recepción que tuvo la colocación de bonos del Tesoro a 2 años, encabezara cualquier lista. Pagando 4,427% (muy por encima de 4,416% que pagaban en el premercado), a menos de una semana que la Fed decida un nuevo incremento de tasas, la demanda por los títulos estatales fue la más baja desde abril del año pasado. Guste o no, el mundo no quiso/quiere invertir en EE.UU. Informate más
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