A contramano de lo sucedido en los mercados mundiales, la Bolsa china sufrió una fuerte caída ayer ante la expectativa de nuevas medidas del banco central de ese país para atacar la creciente inflación. El índice CSI 300, que sigue la marcha de las principales cotizantes de la bolsa de Shanghai, perdió 3,9%. No alcanzó, sin embargo, para contagiar a otros mercados de la región.
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«Los inversores están preocupados por la manera en que el banco central combatirá la presión inflacionaria, y esto agrega incertidumbre», explicó Gabriel Gondard, que maneja un fondo de u$s 10.000 millones que invierte en China. El índice de precios minorista subió en enero nada menos que 7,1%, el mayor aumento de los últimos 11 años, afectado por la suba de los alimentos. Con esta pérdida, la Bolsa china acumula una caída de 21% en las últimas seis semanas. La preocupación es que las autoridades monetarias aumenten los requerimientos de liquidez (encajes) a los bancos locales como una estrategia de atacar la inflación vía un enfriamiento del crecimiento del crédito.