7 de mayo 2001 - 00:00

Fusión de DirecTV y SkyTV: qué pasará en la Argentina

Fusión de DirecTV y SkyTV: qué pasará en la Argentina
Las dos principales empresas de televisión satelital del mundo, DirecTV y SkyTV, avanzaron este fin de semana hacia su fusión al reunirse en Detroit las cabezas de los dos megagrupos que las controlan, General Motors y News Corp. respectivamente.

Según informaciones provenientes de Estados Unidos, se sentaron a discutir el futuro de esta modalidad de distribución de señales en el planeta Rupert Murdoch -el magnate mediático australiano, principal accionista de News Corp.- y altos directivos de GM. Murdoch no fue solo: lo acompañó Steve Ballmer, el hombre que Bill Gates colocó al frente de Microsoft hace poco menos de un año.

La presencia de Ballmer tiene que ver con la intención de MS de ingresar a la sociedad para aplicar a la televisión satelital (TDH) tecnologías que le permitan funcionar como TV interactiva y distribuidora de Internet (ISP).

De acuerdo con lo que trascendió de esa reunión, Murdoch y sus socios habrían aceptado quedarse «sólo» con 30% de la nueva empresa, en lugar de 35% que había reclamado inicialmente. De todos modos, ese porcentaje le aseguraría el control de la flamante sociedad a la que también se integraría MS.

Desde ya, la operación tendrá repercusiones en el mercado local, donde sin dudas deberá pasar por la Secretaría de Defensa de la Competencia. Ya se están escuchando algunas voces en el mercado que expresan un temor para nada descabellado: hoy el costo de la TV satelital se acerca más que nunca al del cable; la inversión inicial (compra del equipo, pago por instalación) se ha reducido a 25% de lo que era al comienzo, y otros cargos (abono básico, decodificadores adicionales) también han sido recortados. ¿Pero qué sucederá cuando estas dos empresas, que hoy compiten entre sí, se conviertan en una sola?

Desde las prestadoras, la respuesta es que los precios no podrán ser incrementados porque la situación económica del país no lo permitiría. Otra incógnita es qué sucederá con las señales que hoy transporta DirecTV y no tiene Sky (básicamente las de HBO) y viceversa (todas las de la «familia» Fox, propiedad de News Corp.)

Habrá que ver la evolución de la transacción, pero casi siempre el perjudicado es el abonado. Baste recordar que quienes tenían
VCC en sus casas contaban con 75 señales; cuando esta empresa fue comprada por CableVisión y Multicanal -que se repartieron los abonados-ese número se redujo a 60, y ambas empresas de cable no están ni cerca de la cifra de canales que tenía su predecesora.

Control global

En tanto, con el avance en Estados Unidos del negocio, Murdoch se acerca a controlar a escala global el negocio de la TDH, ya que DirecTV tiene 10 millones de abonados sólo en Estados Unidos, a los que deben agregarse 1,5 millón en América latina (300.000 en la Argentina), donde está prácticamente sola en el negocio. Esto, con el agregado de Microsoft como socio, que -según informaciones periodísticas en EE.UU.- aportaría u$s 3 mil millones para la televisión interactiva. SkyTV, por su parte, es fuerte en Europa, Asia y Australia/Nueva Zelanda.

En América latina DirecTV es un «joint venture» entre
Hughes Corp. y el venezolano Grupo Cisneros; el monopolio «Clarín», que en un primer momento tuvo acciones de la filial local, vendió su participación y sólo conserva un simbólico 5% en la empresa latinoamericana, que deberá vender dentro del año.

La situación de SkyTV es algo más compleja, dado que los socios de Murdoch -la mexicana
Televisa y la brasileña Globo-controlan las subsidiarias en sus respectivos países. En la Argentina, en cambio, al no haber socio local -iba a ser Telecom, pero se retiró antes del lanzamiento-el control es de News Corp.

Las conversaciones entre News Corp. y GM habían comenzado hace unos tres meses, cuando hubo un acuerdo preliminar para crear una megaempresa de TDH cuyo valor combinado rondaría los
u$s 50.000 millones. Sin embargo, la fusión encontró el inesperado -pero para nada menor-tropiezo de la oposición del CEO de GM, Michael Smith. Ahora, según se informa en Detroit, el ejecutivo se habría convencido de la conveniencia de avanzar en la unión con su competidora.

La razón de este «convencimiento» habría que buscarla en la necesidad que tiene el gigante automotor de hacerse de «cash», en un momento en que su liderazgo como la principal empresa del mundo en ese negocio está a punto de perder esa supremacía a manos de su enconado enemigo
Ford Motor Co. Dado que GM debería concentrar sus esfuerzos en su negocio principal, fabricar autos, sus directores estarían poco dispuestos a aportar los u$s 2.000 millones que requiere la subsidiaria Hughes para financiar sus actividades de este año. Como contrapartida, analistas financieros indican que la fusión -además del dominio del mercado-les reportará a las partes un ahorro anual de entre u$s 50 y 60 millones.

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