Habrá una nueva meta fiscal con el FMI este año. El superávit del gobierno nacional deberá ser de $ 12.500 millones aproximadamente, en lugar de los $10.000 millones estipulados inicialmente. La razón: la economía está creciendo mucho más de lo previsto y por ende, la recaudación es mayor y genera un importante excedente a disposición del gobierno. Se corrige así el error de los técnicos del FMI de no haber exigido directamente la meta fiscal en 3% del PBI (para el gobierno nacional y provincias) en lugar de los $ 10.000 millones como valor absoluto. De esta manera el FMI se asegura que se mantendrá el gasto público bajo control, pese a la superabundancia de recursos que hoy maneja Néstor Kirchner. Esto es clave en momentos en que se está por concretar la oferta a acreedores y un aumento del gasto es poco consistente cuando se sostiene una quita de 75% de los bonos en default.
En este sentido, un dato importantees que el próximo miércoles 21 estará en Buenos Aires el subsecretario de Tesoro norteamericano, John Taylor, en la práctica la figura del gobierno de George W. Bush que más influye ante el Fondo Monetario por la deuda argentina. De todas maneras, se descuenta que el visitante hará una queja formal: Estados Unidos ve con preocupación los muy pocos avances en la negociación que Roberto Lavagna mantiene con los acreedores.
Se supone, además, que la recaudación de abril (cuando declare Ganancias y Bienes Personales la mayor parte del público)superará los $ 7.000 millones; y la de mayo (cuando presenten sus pagos las empresas que cerraron balances en diciembre de 2003) llegará a los $ 12.500 millones. Como la idea del Poder Ejecutivo, por decisión personal del
6.500 millones. Sólo en mayo se espera un resultado positivo de $ 4.000 millones. Cuando Kirchner tenga estos números cerrados (en la primera semana de junio), vendrán los anuncios sobre aumentos de gastos, ya que el Presidente quiere que éstos no tengan críticas por el lado del cumplimiento fiscal de las metas ya pactadas.