Durante todo el fin de semana, el secretario de Comercio Interior se dedicó a tratar de resolver la cuestión -generada por el propio funcionario- de los alquileres. Para cumplir con la promesa oficial de que la cuota de los créditos hipotecarios será similar a lo que cuesta un alquiler no tenía muchas alternativas, salvo la clásica de subsidiar la tasa. Su propuesta ahora pasaría por «invitar» a los bancos a que otorguen préstamos para viviendas a 10% anual. Si a lo largo de la duración del crédito la tasa de mercado aumenta, el Estado se haría cargo de la diferencia. Es una promesa de subsidio a futuro, aunque ya se incluiría en el Presupuesto 2007. El inconveniente: no se le cree a Moreno que se cumpla con esta promesa y menos cuando se toma en cuenta que los créditos son hasta a 20 años de plazo.
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