6 de agosto 2008 - 00:00

Gobierno agradece al personal (pero no paga sueldos)

Julio De Vido
Julio De Vido
¿Agradecimiento o confesión? El gobierno emitió un comunicado ayer por el que felicita al personal de Aerolíneas Argentinas y Austral por «el esfuerzo realizado el último fin de semana para mejorar la puntualidad y el cumplimiento de las operaciones programadas». El comunicado parece hacerles un flaco favor a los gremios que de manera entusiasta vienen manifestándose a favor de la reestatización de las aéreas.

La felicitación oficial podría leerse también como una admisión por parte del gobierno de que antes -durante la gestión privada de la aérea- los trabajadores no hicieron el máximo esfuerzo posible para operarla. Esto, sin duda, es al menos una injusticia para el personal de tierra y el de cabina.

En cambio, el milagro de Aerolíneas Argentinas saliendo «casi a horario» (hubo demoras de dos horas en algunos vuelos de cabotaje) debe atribuirse al hecho de que ningún piloto adujo estar enfermo para negarse a volar y también a que los mecánicos afiliados a APTA también trabajaron para reparar y poner en condiciones a las aeronaves. Esto haría caer, además, el argumento de la sobreventa: nunca hubo pasajeros que se quedaran de a pie, sino aviones que partían a cualquier hora.

En tanto, hoy llegará a la Argentina Vicente Muñoz, CFO del Grupo Marsans, para la reunión del comité de emergencia que -se supone- maneja la empresa por 60 días. Allí, por ahora, sólo se habla de la marcha del «due dilligence» que está practicando la Auditoría General de la Nación -por el gobierno- y el estudio PriceWaterhouseCoopers -por Marsans-.

Lo llamativo es que, a pesar del encomio que suscriben el ministro de Planificación, Julio De Vido; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el gerente general de Aerolíneas-Austral, Julio Alak, hasta ayer el gobierno no había depositado los sueldos en las cuentas de sus 9.000 trabajadores.

Cabe recordar que más o menos para la misma fecha hace un mes una asamblea de APA (personal de tierra), descontenta por el atraso en el pago de los sueldos y el aguinaldo, fue el motivo que adujo Jaime para convocar a su despacho a los seis gremios aeronáuticos y anunciar la reestatización de las empresas.

Lo que está claro es que desde Planificación -es De Vido el «hombre fuerte» de Aerolíneas y no Jaime, como podría haberse supuesto en un principio-lograron garantizar la «paz social» con los trabajadores; de otro modo no se explica que con la misma cantidad de máquinas y de pasajeros transportados, este fin de semana los atrasos fueron mínimos en comparación con el caos que se había producido siete días antes. En efecto, a pesar de las promesas de Alak, más de 40% de la flota combinada de ambas aéreas sigue en tierra. Una fuente del sector explicaba que «por más que el gobierno ponga fondos para rehabilitar cinco aviones, cuando esos vuelvan a volar habrá que parar otros dos o tres para hacerles el mantenimiento. La situación no podrá regularizarse antes de los próximos seis meses».

Desde ya, tampoco podrán mejorar el estado de la flota incorporando nuevas aeronaves: los convenios para traer aviones Airbus eran de Marsans, y obviamente se cayeron. También el ingreso de aeronaves Embraer debería quedar en el terreno de las fantasías o de las operaciones de prensa: tal como adelantó este diario es impensable que una aérea -sobre todo de las modestísimas dimensiones de Aerolíneas/Austral-tenga una flota con cuatro marcas (la brasileña se sumaría a las actuales Boeing, MD y Airbus). Esto implicaría tener cuatro clases de pilotos y mecánicos -cada uno capacitado de acuerdo con altísimos estándares internacionales- para respectivamente volar y mantener las cuatro marcas; sería, además, absurdamente antieconómico tener que abastecerse de cuatro tipos de repuestos diferentes comprados a otras tantas terminales. Está claro entonces que la reestatización se hizo sin un plan estratégico que contemplara, por caso, con qué tipo de flota se quería operar la empresa.

En tanto, APLA -que comanda Jorge Pérez Tamayo, que llegó a la secretaría general prohijado por los españoles y tras una dispensa especial porque sólo tenía un año de afiliado al gremio- ya le comunicó al gobierno que sólo aceptarán volar los dos Airbus 320 cuando les « devuelvan» seis MD que son de Aerolíneas pero alquilados a Austral. Desde ya, por esos Airbus la empresa paga el leasing, en un caso desde enero.

Otra reivindicación que exigirán los comandantes de APLA es retornar a las 27 horas de vuelo mensuales (hoy vuelan 40 horas promedio), que era el convenio vigente cuando Aerolíneas era estatal. El promedio mundial es de entre 70 y 80 horas/ mes, con un máximo anual de 900 horas.

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