Una vez que estén los balances completos a fin de 2002, el directorio del BCRA deberá calificar a los bancos según su estado patrimonial. Habrá tres categorías: aquellos que tienen una situación normal, los que atraviesan problemas de capitalización y deben presentar un plan para inyectar fondos frescos y los que están insolventes y deben ser liquidados o vendidos.
Asimismo, se define en detalle el funcionamiento de la Unidad de Reestructuración Bancaria, que funcionará dentro de la órbita del Central y en relación directa con la Superintendencia.
Un capítulo especial está referido a la banca pública, pero en términos light. Simplemente, se encomienda la contratación de un asesor internacional para hacer una evaluación sobre el estado de las entidades. Serán incluidas en el estudio los bancos Nación Argentina, Provincia y Ciudad.
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