• Según señala, 90% de los empleos destruidos formal. De ellos, dos tercios son empleos asalariados privados estables en blanco. • De los 14 millones de personas que están en el mercado de trabajo, menos de 5 millones tienen un empleo asalariado estable, registrado legalmente. De ellas, casi 2 millones pertenecen al sector público. El empleo asalariado formal comprende ahora un poco más de 3 millones de personas, apenas una quinta parte de la población activa.
• Como contrapartida, gana presencia el trabajo informal en la periferia del mercado laboral.
• Para el SEL, este empleo intermitente es el modo en que se manifiesta, aunque oculto estadísticamente, el desempleo de larga duración cuando los seguros sociales están limitados al empleo formal. En la Argentina sólo 8% de los desocupados accede al seguro de desempleo.
• La caída de la demanda de trabajo es aún mayor que la que muestra la reducción del nivel de ocupación. Esto es así porque, en adición a la pérdida de empleo, hubo una importante disminución en el número de horas trabajadas. La estimación hecha por la Secretaría de Política Económica para el Gran Buenos Aires muestra que el empleo corregido por las horas trabajadas disminuyó 15,1%.
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