Trascendió ayer un importante fallo por el default contra la Argentina en Estados Unidos por u$s 724 millones. Es de la Cámara de Apelaciones, lo que lo torna prácticamente definitivo. Lo promueve un fondo buitre, que encabeza Kenneth Dart, que había comprado bonos Global y confirma un fallo anterior del juez Thomas Griesa. De ahora en más, podría sentar precedente para sentencias similares planteadas por otros acreedores en Estados Unidos. Lo complicado es que esta decisión amenaza todos los pagos que la Argentina efectúe al exterior. Está claro, ya que las embajadas y los giros al FMI no son embargables. Pero sí lo podría ser todo lo que se les quiera pagar a los bonistas que acepten la propuesta oficial por el default. Conclusión: será más difícil y más caro para el país salir de la actual cesación de pagos. Todo es resultado de la estrategia de Roberto Lavagna de demorar la renegociación de la deuda. Primero, durante la gestión Duhalde, fue porque no tenía un acuerdo vigente con el FMI. Ahora lanza la oferta enfrentado con el organismo. Todavía no hubo ninguna reunión para negociar en serio con los bonistas. Las que tuvieron lugar fueron simplemente para informarlos de la quita por aplicar.
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