Greenspan dice que déficit fiscal amenaza a EE.UU.
Sin duda, las palabras de George W. Bush y Alan Greenspan son siempre escuchadas por los principales centros de poder políticos y económicos. Eso quedó claro ayer. El discurso del titular de la Fed ante una comisión del Congreso norteamericano provocó nerviosismo entre los inversores. Advirtió que el crecimiento del déficit fiscal conspira ya contra la salud de la economía. El mensaje fue lo suficientemente claro para imaginar un futuro difícil para la economía estadounidense. Pero las malas noticias no fueron sólo en este ámbito. El presidente Bush lanzó un duro desafío a las Naciones Unidas al conminarlas a hacer cumplir sus propias resoluciones acerca del desarme de Irak. Si eso no acontece, dijo, la guerra será "inevitable". El efecto de estas declaraciones no tardó en hacerse sentir en las Bolsas mundiales. Wall Street cayó 2,35%, Londres 2,99%, París 4,57%, y Francfort 4,54%. En América latina, México bajó 0,65% y San Pablo 0,09%. La Argentina, como viene sucediendo desde hace ya un tiempo, marchó a contramano y subió 2,2%.
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Los comentarios de Greenspan sobre la situación económica parecen confirmar que la Fed no bajará sus tasas directrices de interés, actualmente en su nivel más bajo desde hace 40 años, en su próxima reunión, consideran los analistas.
• Medida correcta
Consultado al respecto, subrayó que los recortes de impuestos que implementó el gobierno de George W. Bush el año pasado (1,35 billón de dólares a 10 años) fueron una medida correcta. Pero ahora, según Greenspan, la necesidad del control presupuestario superará a la necesidad de cualquier estímulo económico adicional por parte del gobierno.
«La cantidad de estímulo que ya está en camino es realmente bastante grande», dijo. «Yo debería pensar que los problemas que van a ocurrir en el período inmediatamente posterior van a ser más una cuestión de control que de necesidad de cualquier estímulo adicional», señaló. «Restaurar la disciplina fiscal debe ser una alta prioridad», enfatizó.
«La historia sugiere que un abandono de la disciplina fiscal a la larga puede impulsar al alza las tasas de interés, excluir el gasto de capital, un menor crecimiento de la productividad y obligar a tomar decisiones más duras en el futuro», afirmó.
Según las últimas previsiones del Congreso, tras los superávit registrados entre 1998 y 2001, el Estado federal registrará en 2002 un déficit presupuestario de 157.000 millones de dólares, contra un excedente de 127.000 millones en 2001. El Legislativo, que espera un déficit de 145.000 millones de dólares en 2003, prevé que los déficit en el presupuesto se prolonguen hasta 2005.
Greenspan urgió al panel de la Cámara baja a renovar normas que obligan a mantener la disciplina presupuestaria, que expiran el 30 de setiembre. «No conservarlas sería un grave error porque sin una clara dirección y metas constructivas, la tendencia política hacia los déficit presupuestarios probablemente se volverá inalterable», advirtió.



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