1 de diciembre 2006 - 00:00

Grupo Marsans se quedaría con Air Madrid a cambio de u$s 1

La problematizada Air Madrid, que cobró notoriedad en los últimos meses por dejar varados a miles de pasajeros en su ruta Madrid-Buenos Aires, está a punto de cambiar de manos: el Grupo Marsans, accionista principal de Aerolíneas Argentinas, la compraría pagando u$s 1 a cambio de hacerse cargo de su deuda y operaciones. Según trascendidos que llegan desde España, el lunes pasado Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferran -los dueños de Marsans, cuya actividad principal son los servicios turísticos- se habrían reunido en el edificio madrileño El Portico, donde tienen sus oficinas principales, con el actual propietario de Air Madrid, José Luis Carrillo. En ese encuentro, Carrillo habría aceptado transferir la flota y las rutas de Air Madrid a Marsans recibiendo a cambio la simbólica cifra de un dólar (o un euro). La versión agrega que el anuncio oficial se produciría en los próximos días.

Cuando se confirme la operación, ésta resultará una sorpresa no menor para muchos: sucede que desde hace semanas circula la versión de que Pascual y Díaz Ferran (en especial, este último) pensarían seriamente en retirarse del negocio aerocomercial, lo que incluye la posibilidad de transferir una parte su participación en Aerolíneas Argentinas a algún grupo local y otra parte al Estado nacional.

De hecho, se dice que el grupo nacional sería el de los hermanos Cirigliano, dueños del Grupo Plaza de colectivos y concesionario a través de TBA de las líneas de trenes suburbanos Mitre y Sarmiento. En la actualidad, Air Madrid cuenta con una flota de nueve aeronaves, todas ellas fabricadas por Airbus, que van desde el pequeño A-319 (120 pasajeros, cabotaje) hasta los tres bimotores A-330/200, que con sus 298 asientos cubren la ruta a Buenos Aires. Será una tarea no menor para Marsans poner a punto una operación que no sólo no deja dinero, sino que, además, está teniendo una mala imagen entre sus pasajeros.

  • Intervención

  • De hecho, esto habría motivado la intervención de las autoridades aerocomerciales de España, preocupadas por las manifestaciones y marchas (algunas llegaron al borde de la violencia física) que provocaban pasajeros varados durante más de 24 horas en la terminal de Barajas esperando la partida de vuelos hacia Buenos Aires. Y esta intervención habría llevado a Carrillo a buscar una salida más o menos elegante; ahí entraría el Grupo Marsans. En lo que hace a las aeronaves, todas ellas operan bajo el régimen de « leasing» (alquiler con opción a compra); obviamente, los «leasors» deberán sentarse a renegociar las condiciones de alquiler con los nuevos dueños de la aérea, que podrían optar por conservarlos o cambiarlos. La decisión estratégica de Marsans, al menos en lo que hace a Aerolíneas Argentinas, es ir reconvirtiendo la mayor parte de su flota a Airbus (hoy es un «mix» con Boeing), lo que le permitiría una mayor eficiencia en temas que van desde la compra de repuestos hasta el entrenamiento de pilotos y tripulaciones. También podría volver a aplicar el esquema de tener a Madrid- como centro de distribución de vuelos, y desde allí operar al resto de los destinos que tienen ambas aéreas en Europa (Roma, Londres, París). Esto, a pesar de que la versión indica que Marsans tiene la intención de mantener ambas empresas como negocios separados.

    Esto, obviamente, se solucionaría con un simple acuerdo de códigos compartidos. Las rutas que tiene asignadas Air Madrid incluyen a San Pablo, Fortaleza, Santiago de Chile, Lima, Quito, Bogotá, Panamá y México; dentro de Europa cuenta con permisos para volar a Londres, París, Roma, Bucarest; también a Tel Aviv y en España a Málaga, Barcelona, Mallorca y Canarias.

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