El secretario de Energía, Daniel Cameron, firmó la semana pasada la tan demorada resolución por la cual faculta a Petrobras a mantener «sine die» su inversión en Transener. Como se recordará, el mismo funcionario había conminado a la petrolera estatal brasileña a cumplir antes del próximo 31 de marzo con el compromiso adquirido en el momento de comprar todos los activos de PeCom Energía (entre los que se contaba la transportadora eléctrica) de vender su parte de Transener.
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En función de esa norma, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires le pidió a Transener que aclarara los alcances de aquélla y cómo la afectaba. Petrobras, a fines de junio, respondió que los efectos de esa resolución «están suspendidos en virtud de nuestra presentación ante la Secretaría de Energía».
La explicación no resultó satisfactoria para las autoridades de la Bolsa, que le exigieron a Petrobras que aclarara cuál era la resolución que modificaba la 757/05 (que fijaba el plazo del 31 de marzo de 2006 como tope para salir de Transener). Dicha norma recién fue modificada el 3 de agosto, por la Resolución 941/ 05, también suscripta por Cameron, en la que le da 30 días (hábiles, o sea casi dos meses) para presentar un plan de desinversión, pero no fija fecha para la salida de Petrobras de Transener. En sus fundamentos, el secretario afirma que la empresa brasileña mantiene su voluntad de cumplir con el compromiso oportunamente contraído, y agrega que « resultan atendibles sus argumentos en cuanto a la inconveniencia de fijar en este momento una fecha límite para la desinversión». La petrolera brasileña había argumentado que iba a vender su parte en Citelec (la controladora de Petrobras), pero sólo después de que se renegociaran las tarifas, el contrato de concesión y su deuda, que ronda los u$s 700 millones.
Petrobras comparte la propiedad de Citelec (que tiene 70% de Transener; el resto se divide en 20% que flota en la Bolsa y 10% del Programa de Propiedad Participada) con el Grupo Dolphin, que había manifestado su voluntad de ejercer su derecho al «first refusal» (igualar la mejor oferta) cuando sus socios cumplieran su promesa de desinvertir.
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