Habría aumento en naftas por lo menos después de elecciones

Economía

La vertiginosa suba del petróleo -que parece no tener techo- en un contexto internacional muy complicado generó ayer por primera vez en varios meses cierta duda sobre los precios internos de los combustibles. En una de las empresas que refina y comercializa, aunque no tiene petróleo propio, se afirmó que «aun cuando estamos comprando el crudo con un descuento de 45%, los costos operativos han crecido mucho y cada vez es más difícil la negociación para conseguir las variedades más livianas de mejor calidad».

La fuente agregó que «en consecuencia, estamos monitoreando muy de cerca los números para ver cómo sigue el mercado». Si bien está presente el sacudón que produjo la reacción del presidente Néstor Kirchner cuando llamó a boicotear a Shell por haber aumentado los precios, en algunas de las refinerías se afirmó que «aunque el momento político no es el más oportuno, otros productos van subiendo los precios».

• Simbolismo

Con todo, como el precio de las naftas tiene un especial simbolismo, en general en el sector empresario se estima que por ahora no habrá aumentos en los combustibles, aunque también se cree que es mejor ir transmitiendo la idea de la distorsión de valores, para poder llegar a los ajustes después de las elecciones.

Por otra parte, la recuperación económica también llegó a los combustibles, lo cual mejora los números de las petroleras.
Entre enero y junio de este año las ventas de naftas en el mercado interno crecieron 5,9%, mientras venían en persistente baja desde 1995 hasta 2004 incluido. En los primeros seis meses del año se vendieron 1.756.000 metros cúbicos. Sobre ese total, 48% fueron ventas de Repsol YPF; 19,5%, de Shell; 14%, de Petrobras, y 13,9%, de Esso. Pero además hay importantes excedentes de naftas para la exportación porque por cada metro cúbico que se refina se obtiene una similar cantidad de ese combustible y de gasoil. Como este último se utiliza en su totalidad (con algunos contratos de exportación marginales) e incluso se debe importar, queda nafta para vender en los mercados externos.

Además de que para el país es mejor vender naftas que petróleo como se hacía hasta 2000 aproximadamente (porque se comercializa valor agregado), para las empresas también es negocio porque
la retención a la exportación de este producto es de 5% frente a 45% que se le impone al crudo.

Las refinerías no integradas utilizan el petróleo neto de retenciones que consiguen en el mercado local para vender naftas al exterior con 5% de impuesto. Pero ésta es una operación que compensa parcialmente las pérdidas para estas compañías y con un impacto diferente en cada caso. Porque las petroleras que sólo extraen ponen límites al crudo que venden en el mercado interno porque si no estarían regalando parte de su rentabilidad.

Así, entre enero y mayo Shell exportó unos 174.000 metros cúbicos de naftas y vendió en el mercado interno unos 290.000 metros a precio prácticamente regulado. En el mismo período, Esso exportó 65.000 metros cúbicos y vendió localmente unos 210.000 metros cúbicos.

Por su parte, Repsol YPF, la empresa que preside Antoni Brufau, exportó en los cinco primeros meses del año 890.000 metros cúbicos de naftas y comercializó unos 700.000 en el mercado local.

Las empresas que sólo producen en el mercado interno también se benefician con el alza del precio del petróleo, porque a partir de 45 dólares, la retención no sigue subiendo en porcentaje y se mantiene en 45%. Sin embargo, esas compañías son las que plantean mayores inconvenientes: por la tajada del negocio que Antoni Brufau les arrebata el fisco y porque afirman que cuando sube el precio, todos quieren sacarles ventaja, desde intendentes y gobernadores hasta piqueteros y trabajadores que aspiran a pasar a la industria petrolera.

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