Hacia un mini-Mercosur: Argentina, apenas un socio entre otros para Bolsonaro
Paulo Guedes, el superministro económico del Gobierno que asumirá el 1 de enero, dijo que ni el bloque ni el país serán prioridad para Brasil. Macri acepta negociar con el vecino que cada país busque en soledad acuerdos de libre comercio.
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Paulo Guedes concentrará el manejo de la economía en Brasil
"Hay que tener en cuenta que la UE tiene mandato para negociar con el Mercosur como bloque. En el futuro, si Brasil quisiera, podría buscar un mandato nuevo para negociar bilateralmente, pero la mayor potencia de negociación la tiene el Mercosur", agregó.
Si finalmente se habilitaran las tratativas bilaterales, más allá de los países de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), lo que es posible con la normativa actual, la convicción argentina es que los eventuales acuerdos terminarán, tarde o temprano, confluyendo dentro del Mercosur. La razón es que el Gobierno de Macri tiene la misma vocación que Bolsonaro por la apertura comercial, y lo propio cabe decir de Uruguay y Paraguay, que reclamaron esa flexibilización sin éxito durante años.
El Gobierno argentino tampoco está satisfecho con la marcha del Mercosur y dice que cualquier iniciativa brasileña para desburocratizarlo sería bienvenida, en particular en lo que hace a normas internas de circulación, reglamentaciones fitosanitarias y esquemas de doble tributación.
Brasil es clave para la Argentina: cada punto de crecimiento económico en el vecino tracciona un cuarto o un tercio de punto en el país. Además, Brasil, la novena economía del mundo, es el principal destino de las exportaciones nacionales, en particular las industriales. Una Argentina que sea un socio más, entre muchos otros, para el gigante regional perdería el acceso arancelario preferencial que hoy tienen sus empresas.
Lo expuesto por Guedes cuenta, obviamente, con el aval del presidente electo, que parece dirimir en su favor una interna que cruza a sus reducidos equipos de asesores.
Los militares del "grupo Brasilia" que lo rodea también son liberales, pero menos doctrinarios que Guedes y los suyos. Entre otras cosas, se diferencian presionando para que las privatizaciones que se vienen no incluyan activos "estratégicos" como Petrobras y Eletrobras. Y para que no se socave el Mercosur.
Ese clivaje reproduce, de hecho, en que cruza a la industria brasileña. La de San Pablo, más concentrada y madura, puja desde hace tiempo por esa minimización del Mercosur, de modo de tener desatadas las manos para competir en mercados más lucrativos. Pero muchas de las otras 26 federaciones de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), todavía dependientes de ciertos niveles de protección, encuentran en el arancel externo del bloque y en el mercado regional sus mejores garantías.
Bolsonaro parece tomar partido en esa puja y la Argentina recoge el guante. Se vienen tiempos de cambios.




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