Hasta del exterior rechazan impuestazo a publicaciones
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Luego de descalificar aquella comparación entre De la Rúa y Domingo Faustino Sarmiento ensayada en un momento de euforia por el propio Cavallo, ADEPA afirma que «las publicaciones periodísticas, como el libro, integran el conjunto de herramientas básicas para la cultura popular. Las grandes editoras de libros de la Argentina han perdido su nacionalidad, y los diarios, revistas y periódicos sufren en sus economías un largo proceso de deterioro como no se ha conocido en el pasado».
Al sumarse el nuevo gravamen al que ya rige sobre la publicidad («la magra publicidad del presente contexto»), dice ADEPA en su comunicado que «se ataca a la libertad de prensa cuando se afectan las dos fuentes de ingresos que permiten la existencia de una prensa independiente, libre de las dádivas de las dictaduras». Y termina recordándole al Presidente su promesa previa a las elecciones de 1999, en el sentido de que no aplicaría ningún gravamen nuevo a la prensa.
A su turno, las diversas agrupaciones de vendedores y distribuidores de diarios --encabezadas por el Sindicato de Vendedores de Diarios, la Federación Argentina de Vendedores de Diarios, Revistas y Afines y otras-afirmaron que «la exención del IVA a diarios y revistas, lejos de ser un privilegio, preserva el derecho de los ciudadanos a la información, principio básico de todo sistema democrático».
Luego de manifestar su apoyo al plan de competitividad esbozado por Cavallo, le dicen a De la Rúa que «el otorgamiento de poderes extraordinarios por el Congreso no lo facultó para atentar contra la libertad de prensa ni contra el derecho a trabajar».
Asimismo, en una carta dirigida a De la Rúa suscripta por Alberto Fontevecchia, titular de la AAER (Asociación Argentina de Editores de Revistas) y Carlos Taboada, de la SDDRA (Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines), se insiste en que la imposición «no se trata de un tema económico o de mera política fiscal, sino un tema de estricta libertad de prensa». Agrega que «en las democracias modernas se espera que los ciudadanos vean facilitado su acceso a la información; impuestos como éste, con una alícuota tan alta y su carácter discriminatorio, lo dificultan»; a la vez, advierten que redundará «a corto plazo en la desaparición de pequeñas y medianas empresas editoriales, que representan la voz de pequeños sectores de la opinión pública».



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